Martes, 6 de Mayo de 2008

La mayoría de los agresores de mujeres actúan con plena conciencia

Un estudio del Consejo General del Poder Judicial concluye que el alcohol, las drogas o las alteraciones psíquicas rara vez son atenuantes del delito 

EFE ·06/05/2008 - 18:13h

Los hombres que matan a sus parejas o ex parejas ni están locos, ni son drogadictos o alcohólicos, sino que actúan con premeditación y plena conciencia, y son extremadamente violentos, según un estudio del Grupo de Expertos en Violencia Doméstica y de Género del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ).

Tras analizar 147 sentencias sobre violencia machista, dictadas por los tribunales del jurado entre 2001 y 2005, el estudio concluye que el alcohol, las drogas o las alteraciones psíquicas sólo han sido atenuante del delito en el 3,4 y el 5,4% de los casos, respectivamente.

Más asesinatos entre las 21:00 y las 2:00 

El estudio concluye que el maltratador suele ser un varón extremadamente violento, de entre 30 y 45 años, que actúa con premeditación y plena consciencia y que suele agredir a la mujer por la noche, especialmente entre las nueve y las dos de la madrugada, una franja horaria que acumuló el 35% de los homicidios. El 94,4% de los asesinatos fueron cometidos por hombres y el 5,51% los llevaron a cabo mujeres.

De las 147 sentencias analizadas, sólo una absolvió al acusado -no se demostró su participación en los hechos-, es decir, que el 99,32% de las sentencias condenaron al acusado. Por nacionalidades, siete de cada diez homicidas eran españoles y el 26,9 por ciento extranjeros, casi la misma proporción que entre las víctimas (70,4 por ciento españolas y 29,5 por ciento extranjeras).

Una media de dieciséis apuñalamientos

En ocho de cada diez asesinatos, el agresor utilizó un sólo procedimiento de ataque (puñaladas, por asfixia o tirando a la víctima por un balcón) y en el 26,1% restante, combinó dos y hasta tres tipos de agresión para acabar con la víctima. Además, según el CGPJ, en 55 de los 147 homicidios analizados, el agresor utilizó sus propias manos y mató a su víctima estranguládola o con objetos contundentes.

En cuanto al grado de violencia, el informe explica que en los casos en los que se ha asesinado con un arma blanca, el autor apuñala una media de dieciséis veces, lo que denota "brutalidad de la acción" un elevado nivel de violencia en la ejecución de los hechos, destaca el informe.

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