Lunes, 5 de Mayo de 2008

Sarkozy reduce al mínimo su 'revolución verde'

ANDRÉS PÉREZ ·05/05/2008 - 20:33h

El presidente francés Nicolas Sarkozy prometió en octubre pasado una “revolución ecológica total”. A la luz de los primeros datos contenidos en el anteproyecto de ley de orientación sobre Medio Ambiente, la gran revolución verde prometida se está quedando algo pálida y, a veces, hasta parece color asfalto.

El ministro de Ecología, Jean-Louis Borloo, ha presentado el primer texto de orientación sobre medidas contra el cambio climático, la gestión eficaz del consumo de energías, y la preservación del medio ambiente.

El borrador retoma los grandes principios de la concertación ecológica de octubre pasado, el llamado “Grenelle del Medio Ambiente”.

Entonces, el Gobierno consultó y convenció a decenas de organizaciones ecologistas. Pero el borrador de ley se abstiene de fijar calendarios firmes para esos compromisos, no prevé líneas de financiación para la mayor parte de sus objetivos e incluso, en algunos casos, da marcha atrás.

En el terreno hipersensible de la construcción de autopistas, Sarkozy había prometido que la nueva legislación paralizaría por completo el asfalto. El paso atrás es brutal: el anteproyecto de ley contempla simplemente que los nuevos “aumentos deberán ser efectuados con discernimiento”.

Al menos un proyecto de nueva autopista –entre Langon y Pau, en el suroeste de Francia–, goza, en realidad, de todo el apoyo del Elíseo.

El texto sí se compromete a favorecer la construcción de 2.000 kilómetros más en la ya extensa red de trenes de vías de alta velocidad de Francia. No obstante, ni la financiación ni el calendario preciso son detallados.
El segundo capítulo duro de roer es la construcción.

Francia es un país donde la vivienda y las oficinas son brutalmente energívoras y cualquier objetivo de ahorro y de reducción de emisiones de gases pasa forzosamente por cambiar ese parámetro.

El ministro Borloo anunció que ese inmenso proyecto empezará por la remodelación de los edificios de las administraciones públicas y por las 800.000 viviendas sociales más derrochadoras.

El tercer plato fuerte de los proyectos ecológicos son los referidos a la agricultura bio. El objetivo de alcanzar un 6% de las superficies destinadas a la producción ecológica y no industrial ha sido postergado a 2013, en lugar del prometido 2010.

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