Lunes, 5 de Mayo de 2008

El zulo de Amstetten estaba resguardado por 8 puertas y varios mecanismos

EFE ·05/05/2008 - 17:17h

EFE - Varios policías hacen guardia en la casa de Amstetten, Austria, donde se cree que Elisabeth F., de 42 años de edad, estuvo secuestrada por su padre durante 24 años, hoy lunes 5 de mayo. Josef F., de 73 años, fue detenido el mes pasado y admitió haber retenido a su hija y ser el padre de sus siete hijos.

El zulo de Amstetten, en el que la austríaca Elisabeth Fritzl estuvo encerrada durante 24 años, estaba resguardado por ocho puertas y varios mecanismos electrónicos instalados por su padre, informó hoy la policía austríaca.

El jefe de la policía regional de Baja Austria, Franz Polzer, dijo en rueda de prensa en Zeillern, cerca de Amstetten, que la principal habitación subterránea, en la que Elisabeth estuvo recluida durante los primeros nueve años de su calvario tenía 35 metros cuadrados.

El acusado Josef Fritzl inició la construcción del calabozo subterráneo en el año 1978 y lo terminó en 1983, indicó el jefe policial.

En el año 1993 y tras el nacimiento del cuatro hijo fruto de las relaciones incestuosas, el acusado amplió el calabozo subterráneo debajo de su casa hasta unos estimados 55 metros cuadrados, agregó Polzer.

Josef Fritzl encerró en 1984 a su hija que tenía entonces 18 años y la violó sistemáticamente. Nacieron siete hijos en ese sótano, de los que uno murió a los tres días.

Polzer precisó que a la primera habitación se accedía durante los primeros nueve años a través de una puerta que pesaba unos 500 kilos, que tuvo que se reemplazada posteriormente por una puerta más liviana.

Berthold Kepplinger, médico responsable de la familia, indicó hoy que los encerrados fueron abastecidos por el padre con píldoras de vitamina D y disponían de una lámpara de luz ultra violeta, lo que explica su aceptable estado físico a pesar de la falta de luz.

El responsable del centro para pacientes especiales de Amstetten-Mauer dijo que el estado de Elisabeth y dos de su hijos encerrados es incluso mejor de lo esperado.

Por su parte, Albert Reiter, el médico que atiende a Kerstin, la mayor de las hijas nacidas en el zulo de Amstetten, dijo que la paciente sigue en estado estable pero grave, y con pronóstico incierto.