Lunes, 5 de Mayo de 2008

Los habitantes de Rangún combaten el caos causado por el ciclón con sus propios medios

EFE ·05/05/2008 - 04:50h

EFE - Foto facilitada por la Voz Democrática de Burma que muestra los daños provocados por el ciclón tropical Nargis en Yangón, Birmania. EFE/Voz democrática de Burma

Rangún, antigua capital y mayor ciudad de Birmania (Myanmar), continúa hoy sumida en el caos causado por el ciclón tropical Nargis que el pasado fin de semana dejó a su paso al menos 352 muertos y 70.000 personas desplazadas.

La población de esta urbe intenta con sus propios y escaso medios llevar a cabo las tareas de desescombro y reparación que eluden el Ejército y las instituciones estatales birmanas.

En esta ciudad, en la que cunden los espías de la Junta Militar, no se ven en las calles soldados para ayudar a los cinco millones de habitantes que, desde el pasado sábado, carecen de agua corriente y electricidad, y que tienen serias dificultades para abastecerse de alimentos básicos.

Por las aceras, hay un continuo trasiego de personas que van de un lugar a otro con barreños y bidones de plástico en busca de un lugar en el que proveerse de agua.

Niños con sacos al hombre rebuscan entre los escombros de los edificios derrumbados.

"Nadie nos está ayudando, absolutamente nadie", se queja un birmano que dice llamarse Thaing, y que con una sierra corta un enorme tronco que impide el acceso a su comercio de prendas de vestir.

No muy lejos, un grupo de soldados vestidos con su uniforme color verde oliva retiran escombros del cuartel, mientras aquellos que parecen ser oficiales se resguardan del ardiente sol sentados bajos dos camiones militares.

En Rangún, parece como si hubiera tenido lugar una batalla.

Miles de árboles caídos de los fuertes vientos que alcanzaron una velocidad superior a los 190 kilómetros por hora entorpecen el paso por la calles, sobre las que abundan los cascotes de los miles de tejados arrancados por el ciclón.

"Esta madera es buena para leña", explica un joven que con ayuda de otros dos corta en trozos uno de los muchos árboles que jalonan el largo trayecto desde el aeropuerto hasta el centro de la antigua capital, donde algunos comercios abrieron hoy sus puertas.

Las colas de automóviles que aguardaban turno para repostar en las estaciones de servicios eran interminables y contribuían a empeorar el monumental atasco.

El aeropuerto internacional de Rangún, cerrado desde el pasado sábado a causa de una avería en su sistema de señalización, fue reabierto hoy al tráfico aéreo, lo que permitió la llegada del primer avión procedente de Bangkok, la capital tailandesa.

"A causa de la falta de suministro eléctrico, funcionamos a base de un generador, pero sólo estará en marcha cinco o seis hora al día", dijo de manera muy educada la jefa de uno de los establecimientos emblemáticos de Rangún.

La Federación Internacional de la Cruz Roja ha comenzado a distribuir auxilios básicos entre los damnificados, como plásticos con los que cubrir los tejados que arrancó el ciclón, o pastillas para potabilizar agua, además de mantas, ropas.

La zona más afectada por Nargis ha sido el delta del río Irrawady, donde 223 personas perdieron la vida en la división Ayeyawaddy, situada en el delta del río y a unos 220 kilómetros al suroeste de Rangún.

En la pequeña isla de pescadores de Haing Gyi, situada frente a las costas del este del delta, los soldados y equipos voluntarios civiles hallaron otras 109 personas muertas.

La Organización Mundial de la Salud, UNICEF y otras agencias de la ONU implicadas en la respuesta a los desastres naturales se reunieron hoy en Bangkok para examinar la situación y coordinar un plan de acción que incluirá reabrir las carreteras bloqueadas, para poder llegar a todas las áreas necesitadas.

Los cortes de teléfono y la ausencia de internet, red que al menos tardará dos o tres días en reponerse, también dificultan los trabajos.