Lunes, 5 de Mayo de 2008

Tatuados

Estilistas y diseñadores no se definen sólo por su ropa: también por lo que se oculta escrito o dibujado bajo la misma

ALEX CARRASCO ·05/05/2008 - 08:37h

Bajo la ropa siempre hay secretos. Cuando Stefano Pilati, director creativo de Yves Saint Laurent -una de las firmas más sofisticadas y exclusivas del planeta- posó semidesnudo en la revista Fantastic Man, quedó al descubierto parte de su historia personal más desconocida.

Los brazos de Pilati, tatuados con motivos tribales de arriba abajo, desvelaban un pasado bastante más canalla y underground que su glamouroso presente en el mundo del lujo: la ropa cambia, pero la piel y las marcas que realizamos en ella permanecen con nosotros de por vida.

El poder dérmico

Los grandes creativos de la moda, conscientes del poder dérmico, se quitan la camiseta para demostrarnos que en muchos casos no sólo se trata de algo ornamental o de puro macarrismo, sino del legado creativo que lanzan al mundo con su trabajo. David Delfín, diseñador de cabecera de la modernidad patria, ha grabado en su cuerpo lo más significativo de sus obsesiones. Delfín no es su apellido real, sino el nombre que adoptó cuando saltó a la moda. Para que nadie dude de ello, uno de estos mamíferos acuáticos aparece tatuado en su bíceps.

Como un diamante

El trabajo del artista Joseph Beuys ha sido la cantera de la que David ha extraído la mayoría de los referentes que pueblan sus inquietantes creaciones, una de las célebres frases del alemán recorre su cuerpo. En su antebrazo izquierdo, una calavera nos recuerda también el gusto del malagueño por la muerte y su iconografía. No hay duda, los tatuajes forman parte de la vida de David, también de la de todos los que le rodean.

A Bimba Bosé, su musa, socia y amiga, le sube por el brazo una hilera de hormigas negras, las mismas que empleó el diseñador en su colección Cour des Miracles: "Fue un momento muy importante para nosotros, además, como los diamantes, un tatuaje es para siempre", ha declarado la modelo. En Papito, el último disco de Miguel Bosé -del que David fue director creativo-, el cantante luce su torso desnudo con las caras tatuadas de todos los artistas que participaron en su gira. ¿Hay mejor homenaje?

Tinta blasfema

Con una base algo menos conceptual, pero mucho más provocativa, Iván Lozano, director creativo de Barrio Santo, ha imprimido sobre su ropa, pero también sobre su piel, su fuerte convicción anticlerical. En el pecho, el ojo de dios aparece enmarcado por un triángulo invertido del que surgen rayos castigadores. En el brazo, junto al nombre de su hermana Miriam, una monja sadomasoquista sostiene entre sus tetas un crucifijo. Mientras que en sus camisetas se lee Mata al Papa y se ven vírgenes sangrantes tras suicidarse a bocajarro con una pistola.

El fotógrafo Terry Richardson, conocido también como el pornógrafo de la moda, no se queda atrás. El exhibicionismo del americano ha quedado patente en las campañas publicitarias para Gucci y Sisley, así como en su propio cuerpo, donde alterna motivos náuticos, animales y una chica en pelotas junto a un cartel de Hollywood, toda una declaración de intenciones.

Finalidad estética

Por último, el estilista Alberto Murtra, colaborador de marcas como Andrés Sardá, Mango o Swarovski, lleva tatuado en el brazo un elefante sangrante, algo que para él es "puramente estético, es un dibujo de Camille Rose Garcia, una ilustradora pop surrealista. Tiene un rollo entre oscuro y naïve con el que por ahora me siento identificado, aunque es posible que en el futuro me lo quite". Esperemos que no, así, en un futuro, como a Pilati, podremos recordarle quién fue.