Domingo, 4 de Mayo de 2008

Fracasa la huelga contra Mubarak en Egipto

Los islamistas y otros grupos de la oposición habían convocado la protesta en el día del 80 cumpleaños del presidente egipcio

EUGENIO GARCÍA GASCÓN ·04/05/2008 - 19:25h

La mejor manera de medir el fracaso de la huelga del pan que ayer se había convocado en Egipto es el tráfico, ya que durante toda la jornada el tráfico fue tan caótico e insoportable como cualquier otro día en El Cairo.

La llamada a la huelga, que fue convocada para coincidir con el ochenta cumpleaños del presidente Hosni Mubarak, fue hecha por la cofradía fundamentalista de los Hermanos Musulmanes y por la organización liberal Kifaya (Basta), pero apenas se registraron algunos incidentes aislados. Las fuerzas antidisturbios se congregaron en el centro de la capital y en la ciudad industrial de Mahalla, donde el 6 de abril se desarrollaron incidentes que terminaron con la muerte de tres personas.

Los organizadores habían pedido a la población que permaneciera en sus casas o que saliera a la calle con ropa negra en señal de protesta, pero no ocurrió ni lo uno ni lo otro. La convocatoria se hizo a través de teléfonos móviles e internet, especialmente por medio de la página de Facebook, y aunque todo el mundo la conocía, nadie pareció darse por enterado. "No hay ninguna señal de protesta en ningún sitio. La seguridad se ha extremado y se ha estacionado a la policía antidisturbios en el centro de El Cairo y en Mahalla, por si acaso", confirmó un funcionario del ministerio del Interior por la tarde.

Tal vez el incidente más destacable fue la pequeña concentración de una quincena de manifestantes frente al sindicato de abogados de la capital que gritaron consignas contra Mubarak, aunque la simbólica protesta no pasó a mayores.

Con la huelga se pretendía denunciar el incremento de precios de los alimentos básicos, que se han doblado en los últimos meses debido a la crisis internacional en el sector. Pero los convocantes también querían echarle un pulso a Mubarak, algo que viene ocurriendo con cierta frecuencia en los últimos años. La situación económica y social de Egipto se ha deteriorado y el Gobierno no acaba de encontrar la manera de luchar contra la crisis.

El 1 de mayo Mubarak anunció que los salarios de los funcionarios se incrementarán en un 30%, aunque nada indica que esta medida vaya a acabar con la crisis. "Antes comíamos carne o pollo dos veces a la semana y ahora sólo comemos una vez a la semana", se lamentó Hala Badawi, una mujer cuya familia sobrevive en El Cairo gracias a los subsidios.

El 40% de los 70 millones de egipcios viven por debajo del umbral de la pobreza con menos de dos dólares al día, y se alimentan gracias a los subsidios que reciben del Estado, especialmente con el pan.

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