Sábado, 3 de Mayo de 2008

Ayala salva al Zaragoza en el último minuto

LADISLAO J. MOÑINO ·03/05/2008 - 23:43h

Veinte ocasiones de gol, un fútbol excelso, el mejor partido de la temporada y el Zaragoza que se las vio y se las deseó para ganar. Ayala, en el descuento, logró un gol agónico que puede valer la salvación. Sus lágrimas expresaron el significado de ese tanto milagroso.

Villanova optó por una alineación que en la jornada cuatro a más de uno le hubiera hecho llevarse las manos a la cabeza por eso del equilibrio, el exceso de virtuosos y el abuso del tiki-taka. La necesidad juntó a Zapater de lateral derecho, a Matuzalem y Celades, dos mediocentros de poco rompe y rasga, a Segio García de extremo derecha, a Oliveira y Milito en punta, y a Aimar de director. 

Evidentemente esta plantilla no estaba hecha para pelear por la salvación, ni para sufrir los partidos. Así que la primera parte fue un bombardeo continuo sobre la portería de Aouate. Aimar, Sergio García y Oliveira, que estrelló un balón en el palo con un perfecto cabezazo, tuvieron las ocasiones más claras en la primera parte. Hasta 10 veces le chutó a Aouate el Zaragoza en los primeros 45 minutos.

La grada que está viviendo un infierno, no daba crédito. No es habitual en equipos tan tocados descolgarse con un fútbol tan preciosista. Lo normal es asistir a esas citas agónicas pensando en el derramamiento de sudor, y de sangre, si se tercia.  Sin embargo, la grada se encontró presenciando paredes, pases largos de escuadra y cartabón y hasta una jugada de maradoniana de Sergio García que se quedó a las puertas del gol.

Aouate le sacó otro remate franco y el rechace, a puerta vacía, lo estrello Milito en el lateral de la red. La desesperación del personal no respondía esta vez a malas entregas del balón, sino a que sus jugadores parecían no saber de la existencia del gol. Hasta que Ayala obró el milagro.

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