Sábado, 3 de Mayo de 2008

"Llevo buscando un empleo desde octubre"

Ximena tiene dificultades para conciliar un trabajo con su vida familiar

M. H. ·03/05/2008 - 20:30h

Ximena, junto al colegio de su hija en Madrid. B. DEL AMO.

"Si tienes familia, puedes dejar a tu hija con tu madre, por ejemplo, pero nadie te ayuda gratis". Con esta reflexión, Ximena Acaro, ecuatoriana de 27 años, expone el principal problema que le impide tener un trabajo en España. "Llevo buscando un empleo desde octubre", lamenta.

Una agencia de empleo le ofreció uno en el servicio doméstico: de 8 a 20 horas para realizar tareas de limpieza, cocina y cuidar a un niño por 600 euros. No pudo ser. El horario era incompatible con el de la escuela de su hija Irene, de cuatro años.

Irene entra al colegio a las 9.30 horas y sale a las 16.30, en lugar de a las 12.55 horas, porque se queda a comer en el colegio. Esa ampliación de horas le cuesta a sus padres 85 euros al mes. Ximena y su marido llegaron tarde a solicitar la beca para el comedor. Aun con la ayuda de la Administración para que Irene coma en la escuela, tendrían que pagar 52 euros al mes. Un nuevo gasto para la lista de la compra de esta familia, en la que sólo trabaja el marido.

Ximena no encuentra empleo ni siquiera con la ampliación del horario escolar de su hija. Le ofrecieron otro de 9 a 15 horas, también como empleada del hogar, pero lejos de su casa. Por el tiempo de transporte entre el lugar del trabajo y el colegio de su niña, Ximena no llegaba a recoger a Irene . Tampoco su marido, que trabaja de 6.30 a 19 horas. Otro empleo perdido por no tener quién se haga cargo de su niña. "Si alguna persona te conoce mucho, te puede ayudar. Pero todo el mundo necesita dinero", reconoce.

Sueldos ‘insuficientes'

A este escollo del horario, se une la escasez de recursos económicos, que impiden, entre otras cosas, contratar a una tercera persona para que cuide a su hija Irene. Su economía familiar no engorda porque no encuentra trabajo pero también a causa de que los que le ofertan tienen un pésimo salario. Como ejemplo, Ximena recuerda otra oferta en el servicio doméstico, de 8 a 15 horas por 200 euros al mes. "Era un trabajo que nadie quería", resalta.

A su juicio, los empresarios y empleadores se aprovechan del exceso de inmigrantes frente a la escasez de trabajo. "Quieren que trabajaemos por poco dinero", es su lectura de la caída de la oferta del mercado laboral frente a la demanda. Contra ello, reivindica: "¡Sólo queremos que nos alcance para las necesidades básicas!". El alquiler del piso (500 euros al mes), con un cuarto para los tres, que dividieron con un tabique en mini salón y dormitorio, un baño y una cocina; la alimentación, la ropa, el abono transporte... y el dinero que envía a sus padres a Ecuador configuran sus gastos mensuales. "En este tiempo, no podemos enviar nada allá", agrega Ximena.

A pesar de las truculencias de su historia, esta ecuatoriana, que vino a España en 2007 por reagrupación familiar, relata con voz tranquila cómo no hace ascos a empleos que no tiene que ver con su perfil. "En mi país, trabajé de cajera en un supermercado y en restaurantes", señala. Pero no le importa dedicarse, por ejemplo, a la limpieza. De hecho, sustituirá durante un mes en un empleo en el servicio del hogar a una mujer que acaba de dar a luz. "Se trata de una suplencia por una o dos horas, los lunes, miércoles y viernes", resume Ximena.

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