Sábado, 3 de Mayo de 2008

Nadal fulmina a Gremelmayr en 50 minutos y jugará su cuarta final del Godó

EFE ·03/05/2008 - 20:07h

EFE - El tenista español Rafael Nadal celebra su victoria por 6-1 y 6-0 frente al tenista alemán Denis Gremelmayr, en el partido de semifinales del Trofeo Conde de Godó, disputado en el Real Club de Tenis Barcelona.

Rafael Nadal, el 'rey de la tierra batida', el hombre que ha ganado 102 de sus últimos 103 partidos en arcilla, fulminó hoy en 50 minutos al alemán Denis Gremelmayr por 6-1 y 6-0 y jugará mañana su cuarta final del torneo Conde de Godó.

Gremelmayr le duró un suspiró, medio entrenamiento, unos cuantos puntos. El español derrotó a su adversario con un 6-1 6-0 demoledor, como su tenis, en un partido sin historia que dejó al público de la central hambriento de algo más, como si hubieran pagado todo un menú y sólo le hubieran servido el aperitivo.

Seguramente hubiera sido muy distinto si Nicolás Almagro, un jugador con mucho más talento que Gremelmayr no hubiera sucumbido ayer en el 'tie-break' del último set ante el alemán. Pero el murciano, que se conecta y desconecta de los partidos como una facilidad pasmosa, dejó plantado a Nadal y cedió su sitio a un tenista menor, que hoy fue un juguete roto en manos del número dos del mundo.

Gremelmayr ha logrado, cerca de los 27 años, meterse por fin entre los cien mejores del mundo. Ahora ocupa el puesto 85 en el ránking de la ATP y las semifinales de Barcelona le permitirán bajar unos puesto más.

Zurdo como Nadal, felino, de tenis heterodoxo y frágil en ocasiones, tiene como mayor logró, a parte de un par de 'challengers', haberle robado un set a Roger Federer en las semifinales de Estoril de este año.

Pero el tres veces campeón de Ronald Garros no es como el Federer de la tierra y hoy barrió al alemán, cansado tras el tremendo esfuerzo de ayer, cuando acabó pasadas las nueve y media de la noche con Almagro.

Gremelmayr, cansado, derrotado antes de salir a la pista, sólo ganó el primer juego con su servicio y no pareció exigir nada más. El resto fue un 'pim, pam, pum' de Nadal. Bolas pesadas, cambios de ritmo, ángulos imposibles para encadenar once juegos que le metieron en su cuarta final consecutiva del Godó por la vía rápida.

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