Sábado, 3 de Mayo de 2008

"Corbacho está en la vía acertada en inmigración"

Tras la tensión, distensión. El líder nacionalista insiste en la apertura de un nuevo clima con Madrid

JUANMA ROMERO ·03/05/2008 - 13:41h

Un problema menos. Una preocupación que se disipa. Que no es poco.
Paulino Rivero (El Sauzal, Tenerife, 1952) lleva el martes tallado ese rótulo en la frente. Una inquietud fuera. Ese día, el fuego que devoró 500 hectáreas de La Gomera había sido controlado. Aplastado. Sin víctimas y con el Parque Nacional de Garajonay intacto.

El presidente canario llega a Madrid visiblemente tranquilo. También cansado. Su vuelo a la capital ha partido con demora y cuando pone un pie en la Oficina del Gobierno de Canarias, a menos de 50 metros del Congreso, el reloj da las nueve de la noche. Sólo hará escala técnica en Madrid: el miércoles viaja a París para entrevistarse con el titular de Agricultura francés, Michel Barnier, y fijar con él y con los ministros y presidentes de regiones ultraperiféricas una posición común contra la bajada de aranceles de la importación del plátano que propone la Organización Mundial del Comercio.

Pero esto es el arranque de legislatura, la vez en la que los contadores de las relaciones con Madrid vuelven al cero. En Canarias, con más razón.

Tras nueve meses de ruptura total con el Gobierno socialista, ¿cómo se reconstruye la confianza?

Con el respeto institucional y la lealtad. Canarias siempre ha querido entenderse con el Estado. Siempre. Y si en algún período el clima no mejoró no fue por nosotros, aunque comprendemos que en un tiempo preelectoral las relaciones se perturbaran por las expectativas que tenía el PSOE de gobernar las islas. Da igual. Ahora se abre una nueva etapa con el presidente José Luis Rodríguez Zapatero al frente. Tenemos toda la voluntad de construir, de ayudar.

¿La culpa no fue compartida?

Esto es un sistema democrático, donde funcionan las reglas de la mayoría. Que en Canarias cuajara un Ejecutivo ajeno a los intereses del PSOE no es razón para la tensión de estos meses.

¿Quiere decir que Zapatero actuó de forma egoísta, cicatera?

Si dijera eso, pondría los ingredientes de la crispación. Y no quiero.

El presidente prometió entrevistarse con usted en el debate de investidura. ¿Hay fecha ya?

No, aún no, y es pronto. Deberá contactar con todos los presidentes autonómicos, no sólo conmigo.

¿Pero entraba en sus planes este triunfo del PSOE el 9-M cuando trabó en 2007 la alianza con el PP para gobernar juntos Canarias?

Son dos momentos distintos, dos elecciones con metas diferentes.

¿Y no pactó con el PP calculando que ganaría las generales?

El acuerdo del verano de 2007 fue el posible. No había entendimiento con el PSOE, por diferencias en los asuntos estratégicos para Canarias y porque quienes hacen viables los pactos son las personas. Y Zapatero envió a alguien [Juan Fernando López Aguilar] con el que era imposible acordar.

Se lo preguntaba porque Coalición Canaria (CC) siempre ha mantenido el mismo color de sus pactos en Madrid y en el archipiélago.

Cierto. Es deseable esa correspondencia, pero no siempre es posible.

Por lo que ese pacto con el PP es sólido... ¿o se romperá, como ocurrió en 2005, un año después de la victoria de Zapatero en las urnas?

Espero y deseo que no se repita lo que en otras ocasiones, cuando acabábamos con el PP como el rosario de la aurora. Confío en que yo pueda aglutinar un Gobierno que necesita fortaleza. Por ahora, estoy encantado.

Ya, pero el PP sufre una grave crisis interna. ¿Les puede salpicar?

Yo relativizaría las cosas. El PP ha mejorado con respecto a 2004. Se halla en una fase precongresual, con las tensiones propias que no tienen por qué afectar al Gobierno regional.

Citaba de soslayo antes a López Aguilar. ¿Su vuelta a Madrid contribuye a destensar las relaciones con Zapatero?

Porque su rivalidad parece más personal que política. No lo sé. Constato que desde que no está en el Parlamento de Canarias, el clima ha cambiado radicalmente y las relaciones con el PSOE han retornado a la normalidad. Hay respeto y diálogo, y no el tremendismo y la crispación a la que López Aguilar nos tenía acostumbrados.

¿Es la raíz de todos los males?

No sé si será la causa, pero la atmósfera se ha invertido. Se respira.

Este mes arranca la discusión de la nueva financiación autonómica. ¿Qué frente es el de Canarias?

Queremos un sistema solidario, como condición indispensable. También que se tenga en cuenta el aumento de población, que en Canarias ha sido de casi 400.000 personas desde 1999 [el año base del último sistema de financiación, el de 2001]. Además, España debe tener en cuenta la especifidad del archipiélago: su lejanía, su insularidad y su doble insularidad [los perjuicios de vivir en una isla periférica, que no sea Tenerife o Gran Canaria].

Catalunya, apoyada por Valencia y Baleares, quiere limitar el fon-do de suficiencia -el mecanismo que garantiza la igualdad de prestación de servicios- a tres áreas: educación, sanidad y servicios sociales. ¿Usted se niega?

Sí, no me parece razonable que se reduzca. No podemos apostar por que aquellos que más tienen acaben la carrera con ventaja.

Luego no respalda que se restrinja al 65%-75% de las necesidades de gasto de las autonomías.

No, el fondo de suficiencia debe quedarse como está hoy.

Si no se respetan sus cuatro condiciones (población, lejanía, insularidad y doble insularidad), ¿Canarias rompe la baraja?

Sí, no estaríamos en ese sistema, claro. Hay que buscar una fórmula en el que todas las CCAA estén cómodas, sin buscar frentes de autonomías pobres y ricas. Canarias puede actuar de aglutinador, porque estando entre las menos desarrolladas, defiende la población como elemento clave del cómputo. Y sin embargo no suscribe el recorte del fondo de suficiencia.

¿La inminente publicación de las balanzas fiscales enturbiará el clima de la negociación?

Debe relativizarse su impacto, pero sí creo que algunos querrán usarlo como recurso para tensar la cuerda. La igualdad y la solidaridad deben seguir siendo el eje del sistema.

En inmigración, las cifras mejoran. En 2007 se redujo la llegada de cayucos un 60,6%, aunque la de menores creció un 87%. Los controles son más eficaces.

Es cierto, pero me quedo con lo que falla. Con los menores en primer término, porque genera un problema de magnitud en el que Canarias está sola, sin la solidaridad del Estado y de las CCAA. Además, según algunas ONG, habrían muerto desde 2005 más de 10.000 personas en el mar. Una tragedia. Hay que potenciar los programas de desarrollo en África occidental para afianzar la población a sus lugares de origen y no descapitalizar de recursos esos países. Se lograría evitar que más inmigrantes se lancen al mar y arriesguen su vida.

¿El Gobierno ha sido negligente?

Lo que Canarias puede afirmar es que no ha habido conciencia, ni en España ni en Europa, de los problemas de África. Zapatero sí ha conseguido algunos avances: el Plan África [aprobado en 2006], la Casa África con sede en Las Palmas... Hay música.

¿Y letra? La Agencia Europea de Fronteras, Frontex, prevé ya más recursos para su misión Hera.

Sí, ésa es una de las patas. La vigilancia, y que sea permanente. Me refiero a más medios para desarrollar más políticas de cooperación con África occidental. Es la mejor solución.

¿Le suena bien esa música del nuevo ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho?

Tiene a su favor que ha sido 14 años alcalde. Eso le hace tener los pies en el suelo. Se mueve con los ejes precisos para abordar la inmigración: sensibilidad social y rigor en el control.

De modo que apoya los planes del ministro: ralentizar las contrataciones en origen, incentivar el retorno de los inmigrantes...

Está en la vía acertada. Su política es más clara, y la compartimos en Canarias. Se desvía de la línea errática de su predecesor, Jesús Caldera.

¿Blanda, quiere decir?

No, no, errática... Sin política.

La secretaria de Estado, Consuelo Rumí, sigue. ¿Intuye que habrá un doble lenguaje? ¿Disfunciones?

Espero que la política de inmigración la dirija Corbacho, y nadie más que él. Tenemos confianza en él, como en el Gobierno. Dejémosle trabajar.

Por cierto, ¿desaprueba el contrato de inmigración con el que amaga Francisco Camps, copia del que Mariano Rajoy planteó el 9-M?

La política de inmigración es compleja. Veo muchas propuestas teóricas, y la realidad es tozuda. No es bueno que juguemos a inventos, que intentemos tener la varita mágica. Un asunto así requiere consenso.

Le insisto. ¿La desautoriza? Se ha tachado la idea de xenófoba, ra-cista... e incluso de farol.

Estamos en una nueva etapa, con un nuevo ministro que conjuga solidaridad y rigor, y parte de ese discurso la puede asumir sin complejos el PP.

La reforma del Estatuto no llegó a ver la luz en la última legislatura. ¿Qué cambios prevé introducir? El PSOE vincula su apoyo al cambio del sistema electoral canario.

¿Qué estatuto recoge el modelo electoral? ¡Ninguno! Ésa es una cuestión interna, en la que no deben intervenir las Cortes Generales, como quiere el PSOE. Estamos abiertos al diálogo, pero en el Parlamento de Canarias.

Así que no cederá en ese punto. Pero es el actual Estatuto (1982) el que impone en una disposición transitoria una barrera del 30% en cada circunscripción insular o del 6% en el archipiélago.

No, no cederé, en absoluto. Ni un milímetro. Hay que centrarse en el ámbito competencial. Aspiramos a tener el mismo estatus especial que la UE otorga a Canarias, como región ultraperiférica [RUP]. Que se atienda la lejanía y la fragmentación territorial, siempre dentro del marco constitucional. Queremos que las aguas interinsulares sean canarias, que detentemos las relaciones comerciales con África, el control de la sanidad exterior [la vigilancia higiénico-sanitaria en el tráfico internacional de alimentos], la gestión o cogestión de puertos y aeropuertos... No veo razones para que el PSOE no se sume, una vez que incorporamos al PP en 2007.

¿"Estatus especial" significa una definición distinta de Canarias?

No. ¡Es así de claro! No busquemos tres pies al gato. Es el sentido común, el reconocimiento como RUP.

Se lo planteo por las voces soberanistas que han emergido en CC. Tomás Padrón, el presidente del cabildo de El Hierro, y Miguel Zerolo, alcalde de Santa Cruz de Tenerife, hablan de "redefinir el estatus jurídico" de Canarias.

En CC pueden existir, como en todos los partidos, opiniones individuales, pero la posición se fija en los órganos internos. Y está muy clara: defendemos más autogobierno en el marco del Estado español y de la UE.

¿Se aprieta la tuerca nacionalista?

Si exigir más competencias y más instrumentos es apretar la tuerca nacionalista... No, es sentido común. Hace falta un Gobierno central que entienda eso. Sería irresponsable que no lo hiciera. Siempre hemos sido leales al Estado. Es más, CC representa un nacionalismo moderado que ha abortado los brotes separatistas en las islas. Lo justo es que se nos corresponda. No hay que profundizar en agravios que a nada conducen.

En octubre CC celebra su IV Con-greso. ¿Qué lectura harán del último ciclo electoral? La sangría de votos ha sido continua...

No se han perdido tantos votos...

... 71.000 sufragios el 9-M, otros 85.000 en las autonómicas. El PSOE ha reforzado su primacía.

Las cosas son mucho más complejas. El voto nacionalista se rompió el 27-M entre CC y Nueva Canarias [escindida de CC en 2005]. Ahora el reto es recuperar el espacio político, ser la primera fuerza, en consonancia con nuestro poder en los ayuntamientos y en los cabildos.

¿No se han encendido todas las alarmas? ¿No es incluso peligroso que no se enciendan?

Algunas cosas no se han hecho bien, y habrá que revisarlas, pero tengo claro que CC ha sido el instrumento político más potente que han tenido las islas en sus 500 años de historia.

¿Hay síntomas de debilidad? ¿Qué corregirán desde otoño?

Si un partido de 15 años está agotado, ¿qué sucede con los que tienen más de cien? No, estamos fuertes. Siempre habrá que pensar en mejorar. En dos vías: modernizar el discurso y la estructura organizativa.

¿Eso es recuperar Gran Canaria, donde CC se ha hundido por NC?

Sí, ése es nuestro agujero, pues en el resto de las islas CC está muy asentada. Hay que trabajar a fondo.

López Aguilar tiende a reducir CC a ATI, la Agrupación Tinerfeña.

Eso es un insulto a la inteligencia y un intento de enfrentar a las islas.

Brevemente, dos puntos. Uno, la reconversión turística que pide.

Eso es. El Gobierno regional ya ha impulsado un programa por la calidad y la competitividad del turismo. Pero necesitamos el esfuerzo del Estado. Es nuestra principal industria, y necesita un plan Renove ya.

Dos, corrupción. Los casos contra CC siguen abiertos. ¿Es una mancha grave? ¿Le preocupa?

No. Respetamos la Justicia.

¿Alimentó esa polémica el PSOE?

Me quedo con unas declaraciones públicas de Domingo Medina, ex asesor del también ex delegado del Gobierno en Canarias, José Segura. Dijo que la actuación policial estuvo marcada por criterios "políticos" y "usos partidistas". Hay que perseguir la corrupción, pero no hablar por intuición. Y de momento no hay nadie de CC en la cárcel.

¿No es prudente apartar a un cargo implicado en un caso?

¿Qué es implicado? ¿Condenar de antemano? ¿Quién restituye el honor? Debemos ser muy cuidadosos.

¿Qué espera de esta legislatura? ¿Se marchó la crispación?

Ha arrancado con un tono diferente. Ya es algo. Hay que construir grandes acuerdos de Estado, en terrorismo, política exterior, inmigración. Aventurar que sea así...

¿Desconfía de Zapatero?

No. No pongo el retrovisor hacia atrás. No nos ayudaría nada. Hay que abrir un nuevo espacio político. Mirar hacia delante. Y de verdad.

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Publicidad