Sábado, 3 de Mayo de 2008

La hija del 'monstruo de Amstetten' exculpa a su madre de los abusos

Elisabeth Fritzl permaneció encerrada 24 años y sólo recibió alimentos y vestidos de su padre, según informa el semanario 'Der Spiegel'

EFE ·03/05/2008 - 13:06h

EFE - Imagen de la parte trasera de la casa donde ocurrieron los hechos.

Elisabeth Fritzl, la hija del 'mostruo de Amstetten', Josef Fritzl, ha exculpado a su madre del martirio sufrido en los 24 años que vivió encerrada en el zulo y sometida a violaciones de su padre, informa el semanario Der Spiegel.

En todos esos años de encierro sólo recibió alimentos y vestidos de su padre, y su madre, Rosemarie, nunca supo nada ni tuvo nada que ver con lo que ocurrió, ha declarado a la policía Elisabeth, de 42 años, avanza ese semanario, que sale a la venta el domingo.

Los hijos de Fritzl fueron testigos de las violaciones continuas a las que sometía a Elisabeth

De acuerdo con esa fuente, la hija de Fritzl pasó los nueve primeros años de su encierro en una única estancia del sótano y hasta 1993 su padre no organizó otros espacios.

Con ello, los hijos nacidos en ese tiempo fueron además testigos de las violaciones continuas a las que su padre la sometía.

La víctima ha afirmado asimismo en la declaración que su padre la mantuvo esposada durante los dos primeros días de cautiverio y que en los seis o nueve meses siguientes la mantuvo asimismo atada.

Der Spiegel señala que la familia estuvo bajo observación de asistentes sociales a menores, que jamás sospecharon nada y que incluso constataron en sus actas que al padre se le veía "aliviado", tras la conmoción sufrida por "haber encontrado a un bebé abandonado" ante su puerta.

Toda su vida en el calabozo

Elisabeth estuvo encerrada durante casi un cuarto de siglo en el sótano de su casa familiar, donde fue violada sistemáticamente por su padre, con el que tuvo siete hijos, nacidos bajo tierra en condiciones infrahumanas.

Tres de esos hijos-nietos vivieron en las estancias superiores, junto a Rosemarie y el resto de la familia, a los que el padre había hecho creer que los pequeños habían sido abandonados por la madre, de la que aseguró se había hecho miembro de una secta.

Elizabeth y los otros tres hijos que sobrevivieron al martirio permanecieron toda su vida en el calabozo subterráneo sin conocer la luz del día, hasta su reciente liberación.

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