Viernes, 2 de Mayo de 2008

Maderas certificadas y sostenibles en la Amazonia

La viabilidad de la Amazonia boliviana depende de la extracción sostenible de su madera para la exportación

MARÍA GARCÍA DE LA FUENTE ·02/05/2008 - 08:16h

WWF-Félix Romero - Explotación de madera en la concesión Ipacarai, en Pando (Bolivia).

Los bosques de la Amazonia boliviana, con una extensión similar a la de la Península Ibérica, albergan árboles centenarios de ipé, jatobá y tornillo, entre otros; por encima de su vecino brasileño, ostenta el récord mundial de bosques certificados. El 48% del territorio boliviano está cubierto por bosques: son 53 millones de hectáreas, de las que 28 millones han sido calificadas como "tierras para producción forestal".

Frente a la deforestación creciente de la selva brasileña, Bolivia se abre paso en el mercado maderero certificado y sostenible.Un total de 2,27 millones de hectáreas han obtenido la certificación del Consejo de Manejo Forestal (FSC, en sus siglas en inglés), una marca contra la tala ilegal. El sistema de certificación FSC avala que el bosque se gestiona de manera correcta desde el punto de vista social, ambiental y económico, según explica el responsable de Bosques de WWF/Adena, Fermín Romero.

De los 900 millones de hectáreas de superficie forestal en explotación del mundo, el 10% cuenta con el sello FSC.Una madera certificada es garantía de que se cumple la legislación; es decir, de que hay un plan de gestión forestal, inventarios de fauna y flora, aprovechamientos, como frutos o biomasa, además de que se han hecho estudios que justifican lo que se puede extraer, con arreglo a una silvicultura sostenible.

La viabilidad del bosque depende de que "las talas estén controladas y no desaparezcan especies, de que se dejen árboles de mayor diámetro y altura para garantizar su función reproductora, y de que el impacto en la fauna sea el menor posible", indica Romero. Además, el certificado tiene en cuenta el componente social, tanto de los trabajadores, para que tengan las condiciones laborales óptimas, formación, seguridad e higiene, como para las poblaciones indígenas que viven del bosque. Éstos deben tener garantizado su derecho al uso del bosque y el respeto a sus costumbres e incluso creencias espirituales. Los parámetros del sello FSC se acuerdan entre empresas forestales, sindicatos y organizaciones de consumidores y ecologistas, como WWF/Adena, Greenpeace y Amigos de la Tierra.

Pese a todo, cada año se pierden en Bolivia más de 290.000 hectáreas de bosques. El responsable de Bosques de WWF/Adena apunta que, en muchos casos, las regulaciones gubernamentales no garantizan por sí solas que los bosques sean manejados de manera responsable, por lo que es preciso un sello internacional. Las masas forestales se ven amenazadas por la deforestación para terrenos de uso agrícola y ganadero, así como por la tala ilegal.

Importaciones españolas

Para que el mercado de productos forestales certificados sea viable, es necesario un comprador. En España, empresas como Ikea y Leroy Merlin tienen acuerdos con productores certificados, mientras que otros grandes distribuidores, como El Corte Inglés, no se han adherido aún a los sistemas de comercio responsable.

La empresa de Servicios Funerarios del Ayuntamiento de Barcelona, que ahora trabaja con maderas procedentes de África, ha empezado a tener contactos con proveedores bolivianos. Su director de desarrollo corporativo, Claude Paolillo, explica tras su viaje a Expoforest, la mayor feria de la madera en Bolivia, que se podría empezar a realizar los primeros pedidos en 2009.

Cada año, en Barcelona, se necesitan 1.500 m3 de madera para fabricar ataúdes. Ahora se utilizan maderas blandas, como samba, pino y abeto. De Bolivia, se importarán maderas de mayor densidad: cedro, garapa, cumarú y cerejeira, entre otras.

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