Jueves, 1 de Mayo de 2008

El 'monstruo de Amstetten' amenazó a los niños con gasearlos si intentaban escaparse

La Policía cree que Fritzl había instalado un sistema por el que la puerta de acero de 300 kilos se abriría si a él le pasaba algo cuando se iba de viaje

GUILLEM SANS MORA ·01/05/2008 - 12:29h

 

Si intentáis algo, os gaseo: esta es la amenaza que Josef Fritzl, el "monstruo de Amstetten", lanzó en repetidas ocasiones a Kerstin, Stefan y Felix, los tres niños que había engendrado con su propia hija y que mantuvo encerrados en un sótano secreto de su casa. La Policía lo reveló esa mañana a la agencia AFP, y en Viena el portavoz de la Oficina Federal de Investigación Criminal, Helmut Greiner, confirmó que Fritzl decía a los pequeños que no sobrevivirían si intentaban hacer algo contra él. Un equipo de seis expertos investiga ahora si existe en la mazmorra un sistema que hubiera permitido inundar el sótano de gas.

La Policía también está investigando si es cierto el extremo de la declaración de Fritzl de que había instalado un mecanismo para que la puerta de acero de 300 kilos se abriera automáticamente pasado un cierto tiempo, para el caso de que a él le pasara algo, por ejemplo cuando se iba a Tailandia a darse masajitos en la playa.

Por otra parte, la cuñada de Fritzl, Christine R., dijo ayer al diario sensacionalista Österreich que cuando ella tenía 16 años, Fritzl fue encarcelado por una violación. "El delito me pareció asqueroso, sobre todo porque en ese momento el tipejo ya había tenido cuatro niños con mi hermana", declaró.

"Mi hemana se sometió todo el tiempo a él" 

Esta condena se borró del registro penal pasado un cierto tiempo, como marcan las leyes austríacas. Por eso, las autoridades no vieron ningún problema a la hora de conceder a Fritzl y a su mujer la adopción o la tutela de los tres bebés que fueron depositados a la puerta de la casa. En realidad, Fritzl los había sacado del sótano porque "lloraban demasiado". En alguna de esas ocasiones, Fritzl imitó la voz de su hija, presa en el sótano y madre de los bebés, desde una cabina telefónica cercana, pidiendo que se ocuparan de ellos. Ahora, políticos austríacos reclaman que no se borren los datos del registro penal.

Christine R. reveló también otros detalles sobre la personalidad de Rosemarie Fritzl, la esposa del carcelero, que según la versión de las autoridades no se enteró de nada en 24 años. "Cuando se casó con el tipejo, Rosemarie tenía 17 años. No había aprendido ningún oficio, se sometió todo el tiempo a él, y el tipejo se aprovechó de ello durante 51 años", explicó.

"Le encantaban los chistes verdes aunque hacía años que no se acostaba con mi hermana" 

Christine no oculta que siempre se llevó mal con Fritzl. Cuenta que siempre se metía con ella por su aspecto físico. "Mejor gorda que calvo", le replicaba ella en los encuentros familiares que se celebraban una vez al año. Según ella, Fritzl es un hombre presumido que tras esa réplica organizó un viaje a Viena para hacerse un implante capilar. Un tipo al que le encantaban los chistes, sobre todo los verdes, a pesar de que todos sabían que hacía muchos años que no se acostaba con su mujer, según el relato de esta familiar. Pero para ella Fritzl era sobre todo un déspota. "A sus hijos los adiestró. Cuando entraba en la habitación se hacía el silencio, aunque en ese momento hubieran estado jugando. Tenían un miedo constante a los castigos".

Josef y Rosemarie Fritzl tienen seis hijos de entre 30 y 50 años que viven en Amstetten y alrededores. Según Christine R., todos ellos se casaron en cuanto pudieron para huir del ambiente opresivo del hogar.

Entre el montón de detalles que revela esta mujer en Österreich, destaca uno que confirmaría la mentalidad del mirar para otro lado: "Todos los días a las nueve de la mañana, el tipejo bajaba al sótano. Supuestamente, para dibujar planos de máquinas. A menudo se quedaba ahí incluso toda la noche. A Rosi no le permitía ni bajarle café".


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