Jueves, 1 de Mayo de 2008

La pérdida y la celebración de la vida recorren la poesía de Carmen Sigüenza

EFE ·01/05/2008 - 12:14h

EFE - La poeta y periodista Carmen Sigüenza cree que la poesía se escribe "desde el dolor por la pérdida", pero también para "celebrar la vida", sentimientos que impregnan el libro "Hilo de cristal", cuyos poemas nacen de lo que ya no es, del silencio. Este poemario es el primero que publica Carmen Sigüenza (Madrid, 1962), pero la naturalidad que desprenden los versos, su condensación y capacidad de sugerir, denotan ya años de experiencia, y es que, como afirma la autora en una entrevista con EFE, la creación ha sido siempre "lo más importante" para ella.

La poeta y periodista Carmen Sigüenza cree que la poesía se escribe "desde el dolor por la pérdida", pero también para "celebrar la vida", sentimientos que impregnan el libro "Hilo de cristal", cuyos poemas nacen de lo que ya no es, del silencio.

Este poemario es el primero que publica Carmen Sigüenza (Madrid, 1962), pero la naturalidad que desprenden los versos, su condensación y capacidad de sugerir, denotan ya años de experiencia, y es que, como afirma la autora en una entrevista con EFE, la creación ha sido siempre "lo más importante" para ella.

"La creación te permite tener en tu mano la posibilidad de ser de nuevo, de abstraer de la realidad algo distinto, de tener voz propia y proyectarla", señala la escritora, cronista literaria de la Sección de Cultura de la Agencia EFE desde 1999.

Aficionada a la pintura desde niña, Sigüenza estudió escultura y dibujo en la escuela de Artes y Oficios, y más tarde hizo teatro y danza. Luego estudió Periodismo porque tenía "un sentimiento romántico de la carrera", y esperaba "alcanzar algo de sabiduría".

En su caso, el escribir poesía "viene de lejos". "Nace de una situación de escucha constante, de ser receptora hasta que la palabra se hace carne y brota".

De hecho, antes de "Hilo de cristal", preparó un libro-objeto ("El alimento del latido"), que "se quedó en el aire" y en el que la parte artística corría a cargo del pintor Pedro Sánchez, autor también de la portada del poemario que ahora publica la editorial salmantina Celya.

El libro lleva un prólogo de Antonio Colinas, quien destaca "la ausencia de artificio, la naturalidad y el misterio leve" que desprenden los poemas de Carmen Sigüenza. En ellos hay "una temporalidad metamorfoseada desde la sencillez, unas verdades de siempre expresadas con una gran poder de síntesis: en definitiva, una poética que, sin más, nos conmueve".

"Estamos ante un libro sobre la existencia, la poesía que piensa lo vivido, pero también ante un libro de amor, de alguien que ama en un mundo que no ama", señala Colinas. Y precisa la autora: "Es amor a la sabiduría del amor y al deseo no consumado".

La "búsqueda de la verdad" recorre las páginas de estos poemas breves e intensos, y dicen algo también de la actitud vital de la autora. A Carmen Sigüenza no le gusta "pasar por la vida de puntillas". Le gusta "bajar hasta el fondo para luego poder alcanzar más altura; mirar las cosas de frente, rasgar el velo".

"Bastó llegar al infierno para saber que sentía el fuego y que/ la vida no me acariciaba con sus mejores garras./ ¿Quién pondría el pozo en el que me sumergí para poder ver?", dice la autora en uno de los poemas.

Gracias a su trabajo de periodista, Carmen Sigüenza ha podido dialogar con numerosos poetas "y profundizar" en la obra de autores que son su gran referencia para ella como José Ángel Valente, Antonio Gamoneda, Hugo Múgica, Clara Janés o Francisco Brines, entre otros.