Miércoles, 30 de Abril de 2008

Y con la sequía, miedo al fuego

Máxima alerta en Catalunya por el riesgo de incendios forestales este verano

ALBERT MARTÍN VIDAL ·30/04/2008 - 22:16h

"Si las cosas no cambian, y a pesar de las lluvias de los últimos días, Catalunya se puede situar en los próximos meses en una situación crítica". El conseller de Interior, Joan Saura, no pudo ser más claro respecto a la preocupación del Govern de cara al verano.

El enemigo tiene nombre y apellidos: incendios forestales. Saura ya ha iniciado la preparación de la campaña estival y fue más allá el pasado 12 de abril, pidiendo a los ciudadanos un especial cuidado en la prevención: "Todos unidos hemos de hacer un esfuerzo y, al igual que la ciudadanía es consciente de que debe ahorrar agua, ha de reforzar también su consciencia sobre los incendios".

La persistente sequía que asola Catalunya y la escasez de agua disponible para hacer frente al consumo doméstico tienen un reverso que afecta directamente a los Bomberos de la Generalitat. Según ha podido saber este diario, y en particular en la provincia de Tarragona, el estado de preocupación es máximo.

Los datos que manejan tanto la Generalitat como el Servicio Meteorológico de Catalunya revelan que la sequía de este año está siendo aún más dura que la de años precedentes. Son precisamente los datos de pluviometría los que hacen más sensible a la provincia de Tarragona, que en lo que va de año se ha conformado con unas precipitaciones de sólo el 30% de la media histórica.

Después del pésimo verano que se dio en 2003, cuando ardieron casi 11.000 hectáreas, en el último lustro los números se han estabilizado. En 2007, se calcinaron 1.469 hectáreas; un año antes 2.862, en 2005, la cifra fue de 4.800 hectáreas y en 2004, tan sólo 1.067.

Los peores augurios

Si 2003 ha sido el peor ejercicio en lo que va de siglo, cabe recordar que fue en 1994 y en 1986 cuando peores estadísticas se registraron en este sentido. En el primer caso, ardieron más de 76.000 hectáreas, mientras que en 1986 el fuego arruinó una superficie forestal de 65.811 hectáreas. En 1998, los incendios calcinaron casi 21.000 hectáreas. La preocupación de las autoridades radica en que ninguno de esos años se dio una situación de sequía tan persistente como la actual.

Fuentes consultadas apuntan a que, si bien es cierto que las lluvias de las últimas semanas son un buen indicio, es necesario que las precipitaciones se repitan a finales de este mes o a principios de junio para garantizar que la vegetación que ha brotado recientemente pueda mantenerse y no se convierta en la temida maleza seca.

La Generalitat hará público en el mes de junio los recursos que prevé utilizar para combatir el fuego. Lo que ya sabe es que tiene motivos para preocuparse.

 

El 70% de fuegos tiene origen humano

Los datos recabados por la Conselleria de Medi Ambient i Vivenda de la Generalitat no dejan dudas sobre la importancia de que los ciudadanos se sensibilicen ante el problema veraniego de los incendios forestales.

Las negligencias –fuegos mal apagados, colillas, etcétera– supusieron el 35,68% de los fuegos que se declararon en Catalunya el pasado año. Le siguen los intencionados (19,38%), los accidentes (11,67%), las causas naturales (11,01%), motivos desconocidos (7,71%) e incendios reavivados (1,54%). En total, un 70% de los siniestros vino motivado por la acción del hombre.

Fuentes de los Bomberos consultadas apuntaron a que el principal problema que se da en la prevención de los incendios radica en el estado de abandono en que se encuentran la mayoría de las fincas forestales catalanas. En estos bosques, se forman grandes masas compactas y homogéneas, muy cargadas de ramas y matojos que favorecen la rápida propagación del fuego.

Las mismas fuentes apuntaron que la limpieza del sotobosque puede minimizar muchos incendios y que para ello bastaría con que se llevaran a cabo medidas habituales en otras comunidades como la presencia de ganado en estas zonas.

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