Lunes, 28 de Abril de 2008

"La familia no quería saber lo que ocurría"

Elena de Mariana. Psicóloga. Especialista en agresiones sexuales

RAMIRO VAREA ·28/04/2008 - 22:32h

Austria se encuentra conmocionada ante uno de los sucesos más graves dse su historia criminal. Josef Fritzl, de 73 años, confesó ayer ser el padre de siete hijos fruto de una relación incestuosa con su propia hija, a quien mantenía encerrada desde hacía 24 años en un calabozo subterráneo. La policía austriaca reconoce que este caso "supera todo lo conocido hasta ahora".

¿Qué lleva a alguien a actuar de esta manera?

Es precipitado dar un diagnóstico preciso que ayude a comprender qué ha pasado. No existe una patología estándar ni un perfil típico porque cada caso es diferente. Puede haber muchas cosas detrás de este comportamiento.

¿Como cuáles?

Podría tratarse de un afán de posesión y control de dominio absoluto del padre hacia su hija. Que este hombre tuviera una necesidad de anular completamente a su hija debido a un sentimiento de poder y grandiosidad. Pero también podría tratarse de un trastorno grave y psicótico. Por eso es necesario hacer un análisis mental exhaustivo de este individuo.

Los familiares y vecinos de Josef Fritzl afirman que se trata de una persona afable y con una vida normal. ¿Es creíble esta versión?

No siempre hay que hacer caso a este tipo de testimonios. Muchas veces prefieren ocultar la realidad y no aceptar la desviación y el trastorno del comportamiento de un ser querido y cercano. Se tiende a defender al agresor. Desde luego, resulta muy extraño y poco creíble que su mujer o sus hijos desconocieran qué ocurría realmente. Para mantener esta relación durante 24 años, es evidente que Fritzl incurría en una serie de frecuentes ausencias: acudía al zulo a alimentarles, a darles ropa... Y eso es algo que no pasa desapercibido. Creo que la familia no quería saber qué ocurría realmente.

Fritzl comenzó a violar a su hija cuando ésta tenía once años. ¿Cómo se explica el incesto?

Por proximidad y cercanía con el padre, la niña es la que más dispara su compulsión. Además, resulta más fácil acceder a ella, y eso da más seguridad al agresor. El abusador se refugia en el seno familiar porque se siente más seguro, a pesar de que resulte una aberración. La niña tiende a guardar silencio y eso es una garantía. Tampoco hay que olvidar que si el abuso a un menor es en el ámbito intrafamiliar, es la propia familia la que tiende a no denunciarlo.

¿Perversión o enfermedad?

Pueden ser ambas cosas. O que un comportamiento que inicialmente no era patológico acabara siendo compulsivo y enfermo.

¿Será capaz la víctima de superar su cautiverio?

Quizás podrá paliarse algo su sufrimiento pero la devastación que ha sufrido es total y sus secuelas son indelebles. Es posible que ni siquiera sepa vivir fuera de ese entorno de cautividad. E igual es incapaz de relacionarse con otros seres humanos.

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