Lunes, 28 de Abril de 2008

Los Kirchner ponen a las empresas españolas en su punto de mira

El Gobierno reúne a un grupo de empresarios para comprar acciones de Aerolíneas Argentinas

FEDERICO PEÑA ·28/04/2008 - 22:26h

EFE - Cristina Férnandez saluda al ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos.

No es suficiente con la crisis abierta con el campo, los incendios descontrolados, el enfrentamiento con los medios de comunicación, la dimisión del ministro de Economía y el retorno al primer plano del ex presidente Néstor Kirchner. El Gobierno argentino ha abierto un nuevo frente. Esta vez, con el Gobierno español, por el interés de argentinizar la empresa Aerolíneas Argentinas (AA), en manos del Grupo Marsans.

El Estado argentino tiene un 5% de la aerolínea y quiere hacer uso de la opción de compra para aumentar su participación al 20%. El encargado de ejecutar la operación es el secretario de Transporte, Ricardo Jaime, quien ha tentado a empresarios cercanos a la Casa Rosada para que entren en la adquisición.

No se trata de simples operaciones comerciales. Los Kirchner apuestan duro y sus presiones han tenido consecuencias. En las últimas semanas, Rafael Estrella, embajador español en Argentina, se reunió con Ricardo Jaime y le transmitió su queja por el "hostigamiento injusto" al que están siendo sometidos los capitales españoles, según informó el diario Clarín. El embajador planteó ante los despachos oficiales del Gobierno las "presiones" argentinas para adquirir el 15% de AA.

La prensa argentina tiene los nombres de los empresarios cercanos a los Kirchner:Jorge Brito (del Banco Macro), Eduardo Eurnekián (de la empresa que controla el aeropuerto internacional de Ezeiza), Juan Carlos López Mena (Buquebus, dueña de las líneas marítimas entre Argentina y Uruguay) y los rectores del Grupo Cirigliano (que controla el transporte de trenes de Buenos Aires). Desde su privatización en 1991, cuando fue adquirida por Iberia, AA inició un camino en franco declive. La calidad de su servicio mermó, su deuda se multiplicó y el número de aeronaves se redujo.

Falta inversión

Ariel Basteiro, diputado socialista y ex representante del Estado argentino en el directorio de AA, señaló a Público que la "argentinización" de la compañía es "un viejo anhelo de los trabajadores" para recuperar "el prestigio" de la aerolínea.

"Hace falta invertir en una nueva flota y saldar la creciente deuda, algo que ni Iberia ni Marsans acometieron", dijo.

Basteiro desconfía de los empresarios que rodean a Kirchner en esta operación: "No hay una burguesía nacional capac de asegurar el rol inversor. Sólo Marsans tiene capacidad para comprar nuevos aviones. Sería mejor que se queden y que el Estado argentino sea el que se sume al capital español".

En este escenario llegó el sábado a Buenos Aires el ministro de Asuntos Exteriores español, Miguel Ángel Moratinos, quien intenta no propagar la tensión más allá del ámbito privado. "No vengo a presionar a las autoridades argentinas sobre negociaciones del futuro de Aerolíneas Argentinas", dijo a Efe. 

Temor a un efecto dominó sobre las empresas

El caso de YPF

En diciembre, el empresario Ezequiel Eskenazi, cercano al ex presidente Néstor Kirchner, adquirió el 14,9% de Repsol YPF por un valor de 2.611 millones de euros, con una opción de compra de otro 10,1% en cuatro años.
Ver los números

A diferencia de la petrolera, que buscaba reducir su participación en la empresa, el Grupo Marsans insiste en “ver números” –reclama un monto de venta tres veces superior– y conocer “condiciones” antes de sentarse a negociar.
El rol del Estado
En 2006 el Estado argentino adquirió un 5% de Aerolíneas Argentinas –le permite sentar a dos representantes en el directorio y le da capacidad de veto– y abrió una opción de compra de otro 15%, que ahora quiere ejecutar.
El turno

Las empresas españolas transmitieron a la patronal CEOE el temor a que el turno de “argentinización” le toque ahora a Edesur y a Gas Natural.
Imputados

Gemma Gallego, titular del juzgado de Instrucción número 35 de Madrid, investiga a Gerardo Díaz Ferrán y a Gonzalo Díaz Pascual, dueños de Marsans, y al ex socio de Aerolíneas Argentinas, Antonio Mata, por presunta apropiación indebida de fondos –por la aportación de  300 millones que la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) hizo para cancelar deudas de la compañía–, presunto delito fiscal y falsedad documental.

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