Lunes, 28 de Abril de 2008

Una fobia con forma de avión

El abaratamiento de los vuelos hace crecer los casos de miedo a volar, un trastorno más extendido en mujeres

ANTONIO GONZÁLEZ ·28/04/2008 - 20:30h

AP - Una mujer se prueba unas gafas especiales para combatir el miedo a volar.

Para muchas personas, la sola idea de coger un avión esta semana para aprovechar el puente del 1 de mayo en algún destino alejado supone un suplicio. Son las víctimas del miedo a volar, un problema que en su forma más aguda impide subirse a un avión al 3% de la población, pero que afecta en menor medida al 20% de los ciudadanos, sobre todo del sexo femenino.

Según los expertos, aunque la incidencia del fenómeno se mantiene estable, cada vez más pacientes buscan ayuda ante un problema que está creciendo en los últimos años por el mero hecho de que el avión se ha convertido en un medio de transporte asequible para casi todos los bolsillos.

Una experiencia negativa, como un vuelo con turbulencias, el mero desconocimiento de las razones físicas que mantienen a un avión en el aire o incluso el visionado de las consecuencias de un accidente aéreo por televisión suelen ser detonantes del problema, que puede aparecer en cualquier momento, incluso en personas que llevan años volando. “El problema no es el avión en sí mismo, sino que está en nosotros mismos”, explica el vicepresidente de la Asociación Española de Psicología de la Aviación , el ex piloto Salvador Tomás. A su juicio, además de los factores detonantes mencionados, el miedo a volar puede esconder otras fobias, como la claustrofobia, el miedo a las alturas o incluso el miedo a la muerte o tanatofobia.

Según los expertos, la existencia de factores culturales y educativos puede explicar que este trastorno afecte más a mujeres que a hombres, en una proporción de tres a uno. “Los hombres son educados para intentar ser valientes y aprender a controlar la emoción del miedo o, al menos, a no expresarla; las mujeres, en cambio, la expresan con naturalidad”, señala el investigador Xavier Bornas, de la Facultad de Psicología de la Universidad de Baleares.

Otro de los rasgos presentes con frecuencia entre las víctimas de este problema es una mayor inteligencia, aunque pueda parecer una paradoja. Para Tomás, el miedo a volar es más frecuente “entre personas con un coeficiente intelectual superior a la media que son también imaginativas y perfeccionistas, no acostumbradas a delegar responsabilidades”. “Hay que tener en cuenta que en un avión delegas la responsabilidad más importante, el cuidado de tu propia vida, a una persona –el piloto– a quien no conoces y que ni siquiera ves”, explica.

Recurrir al alcohol

Además de los que presentan una fobia que les impide subirse a un avión, existen también muchos casos de personas que, padeciendo el problema con menor intensidad, acaban volando “con un elevado grado de malestar”, según la directora de la Clínica Universitaria de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid, María Paz García-Vera. “Al final vuelan, pero incurriendo en conductas como pasarse el viaje bebiendo alcohol o tomando tranquilizantes; van atontados”, añade.

Estas conductas, así como recurrir a la superstición–amuletos, determinadas prendas de vestir o rituales– pueden ayudar al viajero a llegar a su destino pero, como sostiene Bornas, “el miedo persiste y la persona lo sufrirá con igual intensidad la próxima vez”.

La buena noticia es que el miedo a volar se puede superar en casi todos los casos abordando el problema de la forma adecuada. Aunque la mejor forma de combatir el problema es volando, para los pacientes que no pueden subirse al avión existen tratamientos para vencer esta fobia, a menudo ofrecidos por las propias compañías aéreas, explica Bornas. Son cursos que incluyen simuladores de vuelo, así como información sobre las leyes de la física que hacen que un avión permanezca en el aire sin riesgo. “Quien tiene miedo a volar se pierde una de las experiencias más bonitas que existen, sin olvidar que como medio de transporte el avión es el más seguro”, concluye Salvador Tomás.

Noticias Relacionadas

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Publicidad