Domingo, 27 de Abril de 2008

Hotel Habbo: el negocio de dar cobijo virtual a millones de adolescentes

Sólo con la comunidad hispana, el grupo obtuvo unos ingresos de 5,8 millones de euros en 2006 vendiendo muebles virtuales y organizando eventos patrocinados

ANA TUDELA ·27/04/2008 - 22:05h

Con el mismo vértigo que sintió al rozar los dos milenios de historia del primer denario de plata de su colección de monedas, Naxein, un adolescente español que vive en un hotel, compró el primer mueble para su habitación hace ahora algo más de tres años. Llevaba gastados unos 400 euros cuando le copiaron la llave y se lo robaron todo.

Al hotel Habbo acuden asiduamente más de un millón de adolescentes españoles y un millón más de otros países de habla hispana buscando relacionarse entre sí. Registrados hay más de 15 millones de usuarios (300.000 nuevos cada mes) y, si se suman los hoteles que la cadena tiene para jóvenes de habla no hispana, la cifra en registros alcanza los 90 millones.

Lo que se compra no tiene más tacto que el de la pantalla del ordenador. Naxein paga con dinero real los píxeles de sus muebles en Habbo, un edificio que sólo existe en Internet. Un mundo paralelo como Second Life.
Los usuarios acuden seducidos por la posibilidad de tener un espacio propio gratis donde conocer gente y participar en las actividades que organiza el hotel.

Entran por la puerta en Madrid o Buenos Aires pero, al traspasarla, se cuelan en uno de los servidores que tiene Habbo
en Berlín, cuya capacidad se ve obligada a aumentar la firma constantemente (sobre todo en verano y Navidad).

Pagar por SMS

El hotel le va ofreciendo a sus inquilinos promociones de muebles y objetos diferentes (furnis) y, de vez en cuando, saca a la venta lo que define como objeto de coleccionista: un rare. Ahora, Naxein quiere comprarse un interruptor para la luz: 12 créditos (entre 1,55 y 2,40 euros, dependiendo de cómo pague). Una mascota le costaría 20 créditos, una puerta, seis; un patito de goma, un crédito.

Lo puede pagar mandando un mensaje con el móvil (SMS), llamando a un número con prefijo 806, con una tarjeta de crédito o bien con una tipo Ukash, de las que venden en las oficinas de correos.

"Lo más caro es el SMS", reconoció a Público Epifanía Pascual, máxima responsable de Habbo para España y Latinoamérica, "pero los adolescentes lo quieren todo ya y por eso es lo más usado".

También reconoce que "en España hay más robos que en otros países". "Individualmente no suele ser mucho", asegura, y recuerda como excepción el caso de un holandés al que se arrestó tras robar 5.000 euros.

El hotel Habbo pertenece a la firma finlandesa Sulake, que nació en 2000 de la idea de dos adolescentes. Sólo con el negocio de la comunidad hispana, el grupo obtuvo unos ingresos de 5,8 millones de euros en 2006 vendiendo muebles virtuales y organizando eventos patrocinados, según los datos del registro mercantil.

Según dichos datos, que pese a estar presentados oficialmente "no son representativos del país" por su "sistema interno matriz-filial", según la compañía, los ingresos se habrían más que duplicado en un solo año. (En 2005, la facturación fue de 2,5 millones de euros).

La firma arrojó sin embargo pérdidas en 2006, frente a una ganancia de 333.157 euros un año antes. Esto se debe a que también multiplicó el gasto. "Estamos haciendo muchos más cambios cada mes, nuevos elementos para modificar el aspecto..."

50.000 euros por un patrocinio 

"El principal negocio son los Habbo créditos", comenta Pascual, y "el segundo es el de la publicidad". Por un patrocinio, el hotel puede ingresar en un mes 50.000 euros. Si es una campaña de dos semanas, la tarifa es de 10.000 euros. "Cada competición está personalizada para una marca y funciona muy bien

tienen campañas de Calippo, Rexona o Santillana. También es habitual que promocionen películas de cine de estreno.El gasto medio de un usuario de Habbo es de 10 euros al mes, explican en la compañía.

Una fórmula para fidelizar es conseguir socios de Habbo Club, estatus por el que se pagan 20 créditos al mes y que convierte al usuario en un individuo virtual de clase social superior al resto. Tiene furnis exclusivos, muchas más opciones para personalizar su alter ego en Internet y recibe un furni vip cada mes.

¿Hay algo más fuerte que ser llamado bobba en Habbo?

En la comisaría donde Naxein denunció el robo no parecieron tomarle muy en serio. “¿Que tenías muebles dónde, chaval?”, le forzó a repetir el policía de carne y hueso que apretaba la frente intentando comprender. “En Habbo, un hotel en... Déjelo”. Ante las nulas posibilidades de recuperar lo perdido, Naxein advirtió lleno de ira a sus amigos del hotel que un bobba le había robado. Los insultos no están permitidos en Habbo. Cualquiera que los teclea ve como en la pantalla aparecen transformados en la palabra ‘bobba’.  Pero quitar el filtro es bastante sencillo. Habbo da consejos y tiene moderadores contra el phising o keylogging (prácticas para lograr la contraseña).  También contra los casos de pederastia y, sin embargo, es fácil encontrarse una sala con el nombre: “Créditos a cambio de que enseñes las t3tas con la webcam”.   

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