Domingo, 27 de Abril de 2008

La venganza de Alcaraz

Un día antes de dejar la presidencia de la AVT expulsó a un crítico con su gestión

OSCAR LÓPEZ- FONSECA ·27/04/2008 - 21:35h

Francisco José Alcaraz abandonó el pasado 19 de abril la presidencia de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT). Y lo hizo dejando todo bien atado. Su lugar lo ocupó Juan Antonio García Casquero, quien ya había anunciado con anterioridad que mantendría la línea marcada por su antecesor. Y del listado de socios borró a uno de sus principales críticos, el valenciano Juan Domínguez, quien llevaba veinte años como integrante de la misma.

La decisión fue adoptada por los miembros de la Junta Directiva de la AVT el 18 de abril, es decir, un día antes de que venciera su mandato, según consta en el burofax remitido a dicho socio para comunicarse la decisión y al que ha tenido acceso Público. En dicha misiva, el propio Alcaraz –que la firma en dos ocasiones, una en representación de otro miembro de la Junta, Gabriel Moris–, María del Carmen Miranda, Ana María Carro y Juan Carlos Ábalos tienen “el gusto” de remitirle a Juan Domínguez el acto de la reunión en la que “se acuerda su expulsión” y recalca que ésta “se encuentra debidamente motivada”.

La escueta carta termina con un “no dude en ponerse en contacto con nosotros si necesita cualquier aclaración”. El documento, depositado para su envío en Correos el pasado 21 de abril, como reflejan los sellos, llegó a su destino el pasado 25 de abril, según confirmó a este diario el propio Juan Domínguez.

Según este socio, Alcaraz y el resto de la Junta justifican su expulsión en dos declaraciones públicas que hizo. “En una puse en entredicho su elección en la Asamblea de 2006 por supuestas irregularidades en el censo de socios. En la segunda, afirme que Alcaraz había vivido los dos últimos años a costa de la AVT”. Domínguez, de 83 años de edad, asegura que no considera “válida” la decisión de su expulsión e insiste que el ya ex presidente “no representa a las víctimas y, por tanto, no me puede echar”.

La carta se conoce poco después de que Público desvelase que setenta miembros de la AVT que residen en Cataluña han solicitado la baja de la asociación por discrepancias con la gestión de Alcaraz y su sucesor.

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