Viernes, 25 de Abril de 2008

China dialogará con el Dalai Lama

Pekín intenta salvar la cara negociando con los representantes del líder espiritual tibetano

ANDREA RODÉS, corresponsal ·25/04/2008 - 21:16h

AFP - El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso (centro), se reunió ayer con el presidente chino Hu Jintao en Pekín.

La proximidad de los Juegos Olímpicos y la presión de la comunidad internacional para que China retome el diálogo con Tíbet, después de los disturbios que estallaron el 14 de marzo en Lhasa, han surtido efecto. Pekín anunció ayer que en los próximos días una delegación china se reunirá con representantes del Dalai Lama, el líder espiritual tibetano, en el exilio desde 1959.

La decisión de retomar el diálogo con el Gobierno tibetano, exiliado en la ciudad india de Dharamsala, fue comunicada poco después del encuentro entre el primer ministro chino, Wen Jiabao, y el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, de visita oficial en Pekín.

China sufre desde hace un mes y medio una fuerte presión por parte de la comunidad internacional para que reanude el diálogo con el Dalai Lama, considerado por los tibetanos como un dios viviente. Pekín, sin embargo, ha insistido en demonizar al Dalai Lama, a quien acusa de querer la independencia del territorio, ocupado por China en 1959, de estar detrás de las revueltas violentas que sacudieron Lhasa y de intentar boicotear los JJOO. "Esperamos que, retomando el contacto, los representantes del Dalai actuarán de forma creíble para detener el complot y las actividades dirigidas a dividir China, incitar a la violencia y a intentar sabotear los JJOO", dice el comunicado del Gobierno publicado ayer por la agencia de noticias oficial Xinhua.

El Dalai Lama, que ha negado públicamente estas acusaciones, mostró su satisfacción por la iniciativa. "La única manera de resolver nuestras diferencias es con el diálogo cara a cara", dijo ayer el líder tibetano en un comunicado.

La decisión de Pekín ha venido marcada por la dimensión adquirida por las protestas protibetanas durante el relevo de la antorcha olímpica, en especial en París, Londres y San Francisco, y por la amenaza de diversos líderes políticos occidentales de boicotear la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos si el Gobierno chino no retoma el contacto con el Dalai.

"Salvar la cara"

El diálogo con los representantes del Gobierno tibetano en el exilio se rompió el verano pasado, después de una tanda de seis negociaciones empezadas en 2002. Uno de los principales obstáculos es la definición del territorio tibetano.

Pekín sólo tiene en cuenta la llamada Región Autónoma Tibetana, pero el Gobierno en el exilio cree que el Tíbet engloba partes de provincias chinas, donde vive una numerosa comunidad de etnia tibetana.

La represión cultural y la discriminación social que han sufrido hasta hoy la población local por parte del Gobierno chino es la razón básica de las revueltas recientes.

Tras las continuas protestas en el mundo entero y el auge del patriotismo entre la población, que han estropeado la imagen pública del gigante asiático, la decisión permite "salvar la cara", mianzi, un concepto muy arraigado a la cultura china, obsesionada por no ser humillada en público.

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