Viernes, 25 de Abril de 2008

La mezquina artimaña de Napoleón

La fallida alianza de Godoy con el emperador francés marcó el inicio del asentamiento de las tropas galas en España

ANTONIO J. MARTÍNEZ ·25/04/2008 - 20:15h

Napoleón, en su trono imperial, retratado por Jean Auguste Ingres en 1806.

A comienzos del siglo XIX, el imperio napoleónico estaba inmerso en su ambicioso proceso de expansión europeo. Con Austria ya sometida, los principales focos de resistencia eran Prusia, Rusia e Inglaterra. En 1806, la victoria en la batalla de Jena permitió a Napoleón controlar Prusia. Después, la victoria francesa en Fiedland forzó la paz entre el zar Alejandro I y el emperador, poniendo así fin a la Cuarta Coalición.

Sin embargo, aún quedaba pendiente la cuestión británica. Pese a sus esfuerzos desde el desastre de Trafalgar, Napoleón desistió en sus pretensiones de conquista e inició una nueva estrategia que le permitiera la paz. Para ello, anunció en Berlín un bloqueo continental para cerrar los puertos europeos a los productos ingleses. Napoleón intentó hundir la economía inglesa para conquistar el mar "por la potencia de la tierra".

Para que el bloqueo fuese efectivo, el emperador necesitaba controlar Portugal, aliado tradicional de Inglaterra. Así, declaró la guerra a los lusos en octubre de 1807. Pero para obtener éxito, Napoleón necesitaba apoyo. La España de Godoy, hermanada con Francia, accedió mediante el Tratado de Fontainebleau (1807), por el cual Carlos IV se comprometía a dejar libre el paso por su territorio para que el Ejército francés atacase Portugal.

Pese a que la ratificación del Tratado se produjo el 7 de noviembre de ese año, las tropas galas ya habían iniciado su despliegue en el territorio peninsular el 18 de octubre.

El general Andoche Junot, al mando del I Cuerpo de Observación de la Gironda, desarrolló un rápido avance y llegó a Lisboa sin apenas oposición el 30 de noviembre, un día después de que la familia real portuguesa huyera a Brasil.

La ocupación del territorio

A su paso, Junot dejó tropas acuarteladas en territorio español. Tras él, el II Cuerpo de observación de la Gironda entró en España el 21 de noviembre bajo el mando del general Pierre Dupont para proteger la retaguardia, refugiándose en Burgos y Salamanca. Después, en enero de 1808, el mariscal Moncey colocó al Ejército de las Costas del Océano en Burgos y la División de Observación de los Pirineos Occidentales, dirigida por el general Merle, se asentó en San Sebastián.

El control del territorio español era un hecho. Desde este momento, los verdaderos planes de Napoleón comienzan a hacerse patentes: en Febrero de 1808, ordenó la expansión hacia Barcelona con la "promesa" de marchar hacia Cádiz y dirigirse a Portugal, y el día 16, el general Darmaignac se apoderó de Pamplona. Con la situación controlada, el general Murat recibió a finales de marzo la orden de marchar hacia Madrid.

Alarmado ante el giro que estaban tomando los acontecimientos, Godoy decidió trasladar a la familia real a Aranjuez con la intención de facilitar, en caso de necesidad, una rápida evacuación a Sevilla. Desde allí, embarcarían con destino a las colonias americanas. La aparentemente inofensiva maniobra de Napoleón había dado resultado: los franceses habían venido para quedarse.

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