Viernes, 25 de Abril de 2008

La Junta "no tira la toalla" en el litigio con Boliden y prevé ampliar el Corredor Verde

EFE ·25/04/2008 - 13:21h

EFE - Vista del Corredor Verde del Guadiamar, cerca del Vado del Quema, que presenta este aspecto tras haber sido regenerado de la contaminación de la riada tóxica, causada por la rotura de la balsa de residuos de la mina de Aznalcollar que sufrio hace ahora diez años.

La Junta de Andalucía "no tira la toalla" en su demanda judicial contra Boliden-Apirsa, propietaria de la mina de Aznalcóllar (Sevilla) cuya balsa de residuos causó hace hoy diez años una catástrofe ecológica, y estudia ampliar el Corredor Verde del Guadiamar, creado tras la regeneración de esta zona.

Así lo ha dicho hoy a Efe la directora general de la Red de Espacios Naturales Protegidos de la Junta de Andalucía, Rosario Pintos, en un acto conmemorativo del décimo aniversario de aquel vertido tóxico, cien veces superior al del Prestige, según el CSIC.

"El balance, muy positivo, de lo realizado en el Guadiamar tiene una mácula porque todavía no hemos conseguido que Boliden sufrague los gastos ocasionados por la regeneración que se ha tenido que efectuar en la zona, pero no hemos tirado la toalla y estamos en el empeño de que responda por la vía civil y administrativa", ha explicado.

Pintos ha destacado el "innegable" éxito de la regeneración de las más de 4.600 hectáreas del cauce del río Guadiamar que quedaron contaminadas por los seis millones de metros cúbicos y aguas ácidas que se vertieron en la madrugada del 25 de abril de 1998 al romperse la balsa de residuos de la mina de Aznalcóllar.

La recuperación de esta zona, de gran valor ecológico pues el Guadiamar es el principal afluente del Parque Nacional de Doñana, requirió un desembolso de las administraciones de más de 200 millones de euros y movilizó uno de los mayores operativos de regeneración hidrológica conocidos hasta entonces en Europa.

"El balance es muy positivo porque los resultados así lo reflejan, tanto los parámetros físico-químicos, como los biológicos y los índices de biodiversidad que se están alcanzado" en la zona, ha apostillado.

Pintos ha minimizado las críticas de grupos ecologistas por la existencia de vertidos contaminantes desde las antiguas instalaciones mineras y por el abandono del Corredor Verde del Guadiamar, un pasillo ecológico inaugurado hace hoy cinco años para conectar Sierra Morena con las marismas del Guadalquivir.

"Los ecologistas reconocen que el Corredor Verde es un proyecto adecuado y que se ha hecho bien", ha matizado.

Respecto a sus peticiones para que este pasillo ecológico, de unos 40 kilómetros, se amplíe por el sur en su conexión con las marismas de Doñana, y al norte, para conectar con la Sierra Norte de Sevilla, Pintos ha dicho que la Junta estudia ambas posibilidades.

El Corredor Verde se ampliaría al sur aprovechando "suelos públicos", como vías pecuarias, mientras que la zona norte está declarada Lugar de Importancia Comunitaria (LIC), una figura de protección medioambiental que debe de desarrollarse en la nueva legislatura, según Pintos.

El director de la Estación Biológica de Doñana (CSIC), Fernando Hiraldo, quien ha participado junto a Pintos en un acto conmemorativo del décimo aniversario del vertido tóxico, ha dicho que calificaría de "sobresaliente alto, muy cerca de la matrícula" la forma en la que se solucionó aquella catástrofe, pero ha matizado "que quedan muchas cosas por hacer si lo que queremos es tener una Doñana segura".

Hiraldo ha perdido que se complete el Corredor Verde del Guadiamar para que cumpla su función de pasillo ecológico y que se extienda el programa de regeneración hídrica de Doñana denominado Doñana 2005 para defender la calidad de las aguas de este espacio protegido, que está amenazada por vertidos y por los cultivos.