Viernes, 25 de Abril de 2008

José Jiménez Lozano reabre "Los cementerios civiles" treinta años después

EFE ·25/04/2008 - 13:21h

EFE - El escritor abulense José Jiménez Lozano posa junto a las dos ediciones de su primer ensayo "Los cementerios civiles y la heterodoxia española" (1978), que, tres décadas después de la primera edición, ha revisado y vuelto a publicar esa historia de los "corrales malditos" donde, extinguida ya la Inquisición, eran enterrados fuera de sagrado los "malos españoles" renuentes al catolicismo.

Tres décadas después de su primer gran ensayo, "Los cementerios civiles y la heterodoxia española" (1978), José Jiménez Lozano ha revisado y vuelto a publicar esa historia de los "corrales malditos" donde, extinguida ya la Inquisición, eran enterrados fuera de sagrado los "malos españoles" renuentes al catolicismo.

"Mejores o peores, eran hombres", ha explicado compasivo hoy a Efe Jiménez Lozano sobre los inquilinos de esos "corralones de desecho" adonde la oficialidad política y religiosa relegó, "en una especie de 'apartheid'", los cadáveres de quienes en vida no comulgaron con la Iglesia.

Políticos, pensadores y escritores heterodoxos fueron sepultados así en los denominados "cementerios civiles", junto a quienes se ganaron ese baldón por haber atentado contra el Derecho Canónico por su condición de suicidas, de amancebados públicos o por haber protagonizado en vida otras conductas ajenas a la norma canónica.

La primera edición de "Los cementerios civiles" (Taurus, 1978) se fraguó a partir de los numerosos testimonios y documentos recabados por el autor durante su recorrido, en los años setenta, por diversas provincias españolas en busca del rastro de quienes eran considerados "malos españoles" y que publicó en revistas y diarios como "Informaciones", "El País", "Destino" y "El Norte de Castilla".

"Recuerdo que el libro tuvo entonces una muy buena acogida", ha evocado Jiménez Lozano (Premio Cervantes 2002) sobre esos primeros años de la transición a la democracia en que vio la luz el libro ahora rescatado después de una revisión a la que el narrador se resistió siempre: "me lo pidieron bastantes veces y nunca quise".

El ensayo, muy codiciado por bibliófilos e historiadores debido al agotamiento de su primera y única impresión hasta la fecha, conserva el "tono tristón" con que su autor abordó en su momento "el enfrentamiento entre "un universo sacral y teologizado, hecho carne y sangre en la política y sociedad de España, y sus inconformistas".

El resultado de esa lucha, cuyos orígenes sitúa el autor en nuestro país en torno al periodo de la Ilustración (siglo XVIII), "ha llenado de manera dramática muestra historia española moderna", según señala en el prólogo del nuevo texto que ha "matizado en algunos casos, añadido en otros y recortado en algunos".

"Me pareció que era una historia que nunca iba a volver y ahora la tenemos de nuevo. Es muy triste", ha señalado a Efe Jiménez Lozano (Langa -Ávila-, 1930), quien ha observado en los tiempos que corren, dentro de España, "continuas broncas entre la Iglesia y el Estado que ya están superadas en todo el mundo menos aquí, al parecer".

En esa misma línea, aunque en diferente contexto histórico, se expresa el autor dentro de "Los cementerios civiles", ilustrado en esta reedición de Seix Barral con una fotografía de portada cedida por la Agencia Efe del entierro, en el Cementerio Civil de Madrid, del fundador del PSOE, Pablo Iglesias, fechada el 13 de diciembre de 1925.

Treinta años después, el narrador afincado en Alcazarén (Valladolid) y que a mediados de mayo publicará la novela titulada "Agua de noria", ha constatado una identificación "más diluida" entre Iglesia y Estado, aunque "no tanto" desde el punto de vista cultural.

Por encima de consideraciones políticas, sociales y religiosas, Jiménez Lozano proyecta una mirada de compasión sobre las vidas de esos heterodoxos alojados en "corralillos" mortuorios, dentro de un ensayo que ha revisado tanto "para bucear un poco más en nuestra condición de españoles como para espantar, si fuera posible, esos viejos fantasmas que dificultaron nuestra convivencia".