Jueves, 24 de Abril de 2008

Mensaje televisivo: "No hay otra estrategia posible"

El impopular presidente francés reconoce errores en su política económica y social

ANDRÉS PÉREZ, corresponsal ·24/04/2008 - 21:39h

REUTERS - Una entrevista en directo para intentar resucitar.

Nicolas Sarkozy intentó ayer empezar a reconquistar la confianza de su país, con una extensa intervención televisiva con tres patas.Miró al retrovisor de nuevo para volver a acusar al gobierno socialista de 2002 de todos los males del país; también entonó un mea culpa a medias tintas, reconociendo que sus desgravaciones fiscales a las rentas altas plantean problemas a los pobres que le votaron; Y, por último, re-prometió proyectos que ya había prometido durante la campaña electoral de 2007. 

Dificilísimo malabarismo el ejecutado ante las cámaras ayer por un presidente que, para la opinión francesa, en sólo un año de poder, ya no es visto como el portador de un proyecto bautizado "la reforma", sino como el responsable de un pasivo.

Interrogado sobre el "paquete fiscal" del verano -que limitaba impuestos a las rentas más altas--, reconoció que "si los franceses piensan que he hecho una política sólo para algunos y no para todos, estoy obligado a escucharlos".

Pero acto seguido cargó inmediatamente contra el gobierno socialista de 1997 a 2002, y rebotó con la típica defensa de un balance ya mil veces defendido por sus colaboradores --sin éxito--.

Apoyándose ante todo en los "200.000 empleos creados" en el último año, afirmó que esos puestos de trabajo, junto con las horas suplementarias realizadas por los ya activos, "son poder adquisitivo entregado a los franceses", cosa que ha sido cuestionada por cifras oficiales.

Como colofón, el presidente retomó algunas de sus promesas estelares de la campaña, pero sin dar mayores precisiones de calendario y de modalidad de aplicación y financiación. Señaló que confía en una inminente ley sobre las negociaciones de precios en la gran distribución como puntal principal para contener precios. E insistió de nuevo en que prevé reservar las exenciones fiscales a empresas sólo para aquéllas que acepten subir salarios.

"Afronto las dificultades y digo a los franceses: no hay otra estrategia posible", dijo.


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