Jueves, 24 de Abril de 2008

Iglesias mantiene la negativa a los trasvases, aunque apoya la conducción a Barcelona

EFE ·24/04/2008 - 14:33h

EFE - El presidente del Gobierno de Aragón, Marcelino Iglesias.

El presidente del Gobierno de Aragón, Marcelino Iglesias, ha mantenido hoy la oposición de su Ejecutivo a una política de trasvases, aunque sí apoya la conducción puntual de agua de Tarragona a Barcelona e insiste en que la solución para las comunidades con mar es la desalinización.

En declaraciones a "Los Desayunos de TVE", recogidas por Efe, Iglesias ha defendido su posición porque el trasvase a Tarragona se hizo en 1981 y los derechos de agua "están fuera de la cuenca" del Ebro.

"No es un trasvase del Ebro actualmente, aunque sí lo fue en 1981", ha precisado Iglesias, quien ha recordado que el decreto de 1981 señala que solo se podrán derivar cuatro hectómetros cúbicos por segundo de las acequias del delta.

El decreto actual, ha continuado, dice que esa cantidad "que no podía llegar a Barcelona, porque aquella ley lo impedía pero ya estaba fuera de la cuenca del Ebro, ahora va a llegar", como consecuencia "de una emergencia a una ciudad que está resolviendo su problema con una alternativa, que es la desalinización".

"El Ebro -ha agregado-, que tiene ya ocho trasvases, no puede soportar más si queremos que el río siga manteniéndose vivo".

A su juicio, en general, los trasvases "generan mas problemas de los que resuelven", y ha insistido en las técnicas de desalinización, para solucionar la escasez de agua dulce en el mundo.

"En el siglo XXI -ha continuado- en el planeta no va a faltar el agua", sino que "la gran batalla" va a ser su calidad "y poder devolverla limpia cuando la hemos usado, porque la podemos reutilizar más de mil veces".

Esta cuestión va a ser el principal debate en la próxima Exposición que se celebrará en Zaragoza, donde más de 2.000 expertos de todo el mundo discutirán sobre el agua.

Tras mostrarse preocupado por la sequía que padece Cataluña, ha precisado que también en Aragón hay problemas, ya que está previsto que en unos 180 pueblos los bomberos abastezcan de agua a los vecinos dentro de dos meses.