Miércoles, 23 de Abril de 2008

La extinción de los medicamentos

Un estudio vincula la pérdida de biodiversidad con la desaparición futura de miles de tratamientos para enfermedades humanas

MANUEL ANSEDE ·23/04/2008 - 22:10h

Un ejemplar de cangrejo cacerola.

La conservación de la biodiversidad se ha planteado tradicionalmente como una cuestión de generosidad del ser humano hacia las demás especies. Sin embargo, existe otro enfoque aún más antropocéntrico: el egoísmo. Según Sustaining Life, un libro realizado por un centenar de expertos que presenta hoy el Programa de Medio Ambiente de Naciones Unidas, una nueva generación de antibióticos y tratamientos para patologías como el cáncer o el fallo renal está a punto de esfumarse, como consecuencia de la pérdida de biodiversidad.

La naturaleza, afirman los autores, alberga miles de secretos para el desarrollo de nuevos tipos de analgésicos, tratamientos para la degeneración macular y vías inéditas para la recuperación de tejidos y órganos perdidos. Un buen ejemplo de esta extinción de posibles medicamentos es el caso de la rana australiana Rheobatrachus. Este batracio incuba a sus crías en el estómago, a pesar del ataque de las enzimas y los ácidos gástricos. Según diferentes estudios, los renacuajos secretan una sustancia que inhibe la acción de ácidos y enzimas y, además, impide que la madre vacíe su estómago en su intestino mientras dura la incubación.

“Desaparecidos para siempre”

A juicio de los autores de Sustaining Life, el estudio de la rana Rheobatrachus podría haber conducido al descubrimiento de nuevos tratamientos para la úlcera gastroduodenal, que afecta a una de cada 10 personas en el mundo. “Pero estos estudios no tuvieron continuidad porque las dos especies de Rheobatrachus se extinguieron y los valiosos secretos médicos que escondían han desaparecido para siempre”, afirma Eric Chivian, investigador de la Harvard Medical School y uno de los principales autores del estudio.

Para los expertos, no hay que tomar este libro como una licencia para recolectar seres vivos, sino como un impulso para la conservación. Su efecto real se podrá ver a finales de mayo en Bonn (Alemania), en la novena reunión de las partes del Convenio sobre la Diversidad Biológica, un acuerdo jurídicamente vinculante ratificado por 189 países.

Otro de los autores del libro, el científico Jeffrey McNeely, de la Unión Mundial para la Naturaleza, lanza un órdago a los Gobiernos que se reunirán en Bonn: “Si hacían falta más justificaciones para conservar las especies, aquí hay docenas de ejemplos dramáticos”.

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