Martes, 22 de Abril de 2008

Asalto a los bomberos en Écija: radiografía de una impotencia

La total confusión tras el incendio mortal desencadenó la ira de los vecinos

ÁNGEL MUNÁRRIZ ·22/04/2008 - 21:12h

Protesta contra los bomberos tras el incendio en Écija. LAURA LEÓN

Ni un vecino discrepa en Las Moreras. Este modesto barrio de casas sociales adosadas en Écija (Sevilla) habla con una sola voz sobre la actuación de los bomberos en la mañana del domingo, cuando seis personas murieron en la casa del número 24 de la calle Haya víctimas de un incendio. “Una vergüenza”, resume Aroa Medina, que recoge firmas para una denuncia.

Las principales quejas son éstas: llegaron tarde, venían sin la ropa adecuada y se cambiaron allí, no rompieron las rejas, las bocas de riego estaban cerradas, no entraban a la casa y sólo pudieron apagar el fuego cuando llegó un camión más grande. También con voz unánime los vecinos justifican, o al menos dicen comprender, la espectacular algarada que tuvo lugar a mediodía, cuando unos 50 vecinos lanzaron piedras y dieron golpes contra el camión de bomberos. La Delegación del Gobierno ha encargado hoy una investigación sobre la actuación de la Policía Nacional, que no impidió el asalto.

Un informe de la Diputación asegura que la única llamada se recibió a las 7.31 y que a las 7.36 los bomberos ya estaban actuando “con suficientes medios”. “Mentira”, afirma Antonio, un señor mayor cargado de recortes de periódicos. Tampoco parece importarles el hecho, ya confirmado, de que todos murieran intoxicados inmediatamente.

“Lo que pasa es que nos toman por tontos”, afirma Mari Ángeles. Defender su versión es también cuestión de orgullo. “Somos gente humilde, pero honrada”, dice Ángeles. El domingo muchos vecinos aseguraban que los bomberos tardaron “45 minutos”. “Llamábamos desde las seis y media”, decía el domingo una señora. El martes ya no se discutía que la primera llamada fuera a las 7.31, sino a qué hora llegaron. La horquilla de versiones es amplia. Mucha gente opina, pero hay pocos testigos directos. A todos los consultados les pareció que la actuación de los bomberos supo a poco para combatir tantísimo horror.

“Opinan sin el suficiente conocimiento”, dice Antonio Alhama, jefe del Parque de Bomberos. Y explica que los bomberos no se estaban cambiando de ropa, sino de botellas de aire, cuando llegó un nutrido grupo de personas, lo que produjo un equívoco que crispó el ambiente; no rompieron la reja porque la puerta estaba abierta; se entró en la vivienda hasta donde fue materialmente posible; el camión grande no llegó como refuerzo porque con los 2.000 litros de agua era suficiente, sino para llevar aire.

Es cierto, no obstante, que las bocas estaban selladas. “No hacían falta”, dice Alhama. Daba igual. El miedo ya se había mezclado con la impotencia, la impotencia con la confusión, y la confusión con el dolor. Sólo faltaba la chispa. A las 12.15 horas los cadáveres salían por la puerta. Luego, el tumulto.

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