Martes, 22 de Abril de 2008

El presidente de Samsung dimite para limpiar el nombre de la empresa

EFE ·22/04/2008 - 08:40h

EFE - El presidente de grupo Samsung, Lee Kun-hee, habla durante una rueda de prensa sobre su plan de reforma en la sede central de la compañía en Seúl, Corea del Sur, hoy martes 22 de abril. Lee ha presentado su dimisión por su supuesta responsabilidad en un caso de evasión de impuestos y abuso de confianza.

El presidente del grupo Samsung, Lee Kun-hee, anunció hoy su dimisión, dentro de un plan de reforma del primer conglomerado empresarial surcoreano, debido a la detección de serias irregularidades en su funcionamiento.

En una rueda de prensa televisada, Lee pidió disculpas y anunció su retirada de todas las funciones que ocupaba en la empresa, después de que el viernes pasado fuese acusado formalmente por un fiscal independiente de evasión fiscal y prevaricación.

"Quiero manifestar mis más sinceras disculpas por la preocupación generada en el pueblo a raíz de la investigación especial", dijo Lee, quien aseguró además que asumirá "toda la responsabilidad legal y ética" de los cargos.

Lee Kun-hee asumió el mandato de la empresa en 1987 y en veinte años ha convertido a Samsung en el primer conglomerado empresarial surcoreano, responsable del 20 por ciento de las exportaciones del país.

El grupo Samsung cuenta con una treintena de filiales, entre las que destacan Samsung Electronics, el mayor fabricante de chips del mundo, y Samsung Heavy Industries, el segundo mayor astillero.

Pero desde enero, el grupo estuvo sometido a una investigación especial porque un ex asesor, Kim Yong-chul, denunció a finales de 2007 que el conglomerado surcoreano sobornó a políticos y miembros de la justicia para facilitar la transferencia del control de la empresa del presidente a su hijo, Lee Jae-yong.

Lee Kun-hee fue acusado por el fiscal de evadir los impuestos que le correspondía pagar por un fondo de 4.600 millones de dólares que había ocultado en cuentas bancarias de las que eran titulares otros ejecutivos de la empresa.

Aunque se libró del cargo más serio de soborno, Lee puede ser condenado a cinco años de cárcel, si bien no fue detenido porque el fiscal tuvo en cuenta las posibles repercusiones para la empresa y la economía surcoreana.

Además de la dimisión de Lee, Samsung anunció hoy un plan de reforma que incluye la dimisión de la mujer del presidente, Hong Ra-hee, de la dirección del museo de Leeum del grupo y la renuncia de su hijo Lee Jae-yong como directivo de Samsung Electronics.

Durante la investigación, Hong fue llamada a declarar por el equipo investigador para aclarar si había adquirido obras de arte, alguna por valor de diez millones de dólares, con fondos de la empresa.

A partir de ahora su hijo se dedicará a abrir mercados extranjeros para la empresa, aunque no ha visto cerrada la puerta de hacerse en futuro con la presidencia de la compañía, pues seguirá trabajando en ella.

Samsung desmantelará asimismo un organismo hasta ahora clave, la Oficina de Planificación Estratégica, cuyos directivos fueron acusados de ocultar los bienes del presidente y de ayudar a facilitar el control del grupo al hijo, Lee Jae-yong.

Respecto al fondo millonario que tenía oculto, Lee dijo hoy que pagará todo los impuestos que le corresponden y dedicará el resto a fines benéficos.

Según un comunicado leído por el vicepresidente del grupo, Lee Hak-soo, el plan anunciado hoy no es el final de la reforma, sino el inicio, pues la empresa seguirá corrigiendo lo que no está bien.

No obstante, algunos grupos civiles calificaron de insuficiente las medidas adoptadas por Samsung, pues evitan castigar severamente al hijo del presidente.

El presidente de Samsung puede enfrentarse a una sentencia de hasta cinco años de cárcel si es encontrado culpable de los cargos, aunque los analistas no creen que suceda pues los jueces surcoreanos suelen ser indulgentes con los presidentes de las grandes empresas.

En 2005, un alto tribunal suspendió la ejecución de la sentencia del presidente del grupo surcoreano SK, Chey Tae-won, quien había sido condenado a tres años de prisión por fraude.