Domingo, 20 de Abril de 2008

El dragón lucha contra las plagas

El fin del aislamiento de China ha permitido la llegada de enemigos biológicos

ANDREA RODÉS ·20/04/2008 - 22:30h

AP - Un agricultor combate las polillas con insecticida en el bosque de bambú de Longquan, en el este de China.

Los Juegos Olímpicos verdes podrían volverse marrones", alertaba en marzo de 2006 un portavoz de la Administración Forestal de China, (SFA). 50.000 árboles del extrarradio de Pekín se estaban quedando sin hojas por culpa de una polilla migratoria originaria de Norteamérica, la Hyphantria cunea, que se había extendido ya por las provincias vecinas de la capital, Tianjin y Hebei. La plaga amenazaba con arruinar los esfuerzos por reforestar los alrededores de Pekín y mejorar así las condiciones ambientales de los JJOO.

Las autoridades lograron controlar la invasión de la polilla, conocida también como gusano tejedor, mediante la fumigación de pesticidas biológicos e insectos, enemigos naturales de la polilla, y otros métodos más avanzados. Pero China no puede bajar la guardia sobre este tipo de invasiones biológicas , procedentes del extranjero, que suponen una amenaza para el ecosistema del país.

Según un estudio publicado en abril por la revista del Instituto Americano de Biología, Bioscience, más de la mitad de las 400 especies de insectos y plantas invasoras contabilizadas en China fueron introducidas durante los últimos 20 años, coincidiendo con el rápido desarrollo económico y el aumento de las relaciones comerciales con el exterior.

El estudio, llevado a cabo por investigadores chinos y americanos, demuestra que la construcción de proyectos de infraestructuras, como aeropuertos, puertos, trenes y autopistas, y el aumento de flujo de pasajeros y mercancías, a nivel nacional e internacional, facilitan la expansión de parásitos y malezas. Además, la insuficiencia de mecanismos de control y cuarentena internos y los 5.500 kilómetros de costa que recorren el país de norte a sur, cubriendo cinco zonas climáticas diferentes, hacen que China sea especialmente vulnerable a nuevas especies invasoras.

"Las condiciones climáticas y ecológicas en algunas provincias eran óptimas para la expansión del gusano tejedor", explica Zhang Zongning, investigador en el Instituto de Zoología de la Academia China de las Ciencias, en Pekín. Zhang describe 2006 como un "año crítico" debido a la plaga de este parásito, que entró en China en 1979 por la provincia septentrional del Lianoning, procedente de Norteamérica, y fue "culpable de devastar el paisaje urbano de Pekín y de defoliar más de 200 especies de plantas", según informó el diario oficial China Daily.

El estudio de Bioscience resalta, en especial, la amenaza de plantas invasoras, que han pasado de 58 en 1995 a 188 en 2003. Algunas, como la vara de oro de Canadá (solidago canadensis), introducida en China en 1930 como planta ornamental, se ha expandido sin control por más de 20 provincias, alcanzando proporciones de pandemia en algunas de ellas. En Shangai, la invasión de esta maleza, que tiende a crecer junto a vías de tren y de carretera, ha causado la extinción de 30 especies autóctonas. En la ciudad de Ningbo, en Zhejiang, ha diezmado la producción de naranjas.

En la cima del mundo

La nueva vía de ferrocarril que une China con Tíbet, el tren más alto del mundo, se ha convertido en un corredor perfecto para que la vara de oro y plantas similares se expandan hasta Tíbet, una región aislada de plagas. La presa de las Tres Gargantas, que ha convertido un tramo del río Yangtzé en una enorme presa de 1.082 km2 de superficie, también se ha convertido en un imán para invasiones biológicas. Según Bioscience, se han detectado 55 tipos distintos de especias invasoras.

La industrialización también ha provocado un aumento del nivel de nutrientes y fertilizantes en los recursos acuáticos de China, propiciando microsistemas óptimos para la reproducción de malezas. Otro de los factores que favorece las invasiones biológicas ha sido el plan de reforestación del país, en especial, en el oeste, que está acabando con las formas de agricultura tradicional, donde las familias se encargaban de limpiar las malas hierbas. El Hediondo, (ageratina adenophora), una maleza de América del Sur, esta considerada la peor especie invasora de China: ha invadido Yunnan y el suroeste desde que entró en el país, en 1940.

Según datos del SFA, cada año alrededor de 1,3 millones de hectáreas en China sufren plagas e invasiones biológicas, produciendo unas pérdidas anuales de 60.000 millones de euros, por daños en cosechas, degradación de plantas autóctonas y deforestación.

La guerra contra el jacinto de agua Jacinto del agua

Una de las especies invasoras del rio Yangtzé más peligrosas es el jacinto de agua (eichornia crassipes), que se ha adentrado en la presa a través de los afluentes y canales del Yangtzé y "puede crear graves problemas para la generación de electricidad si sigue cubriendo la superficie de la presa", alerta el estudio de Bioscience. El jacinto de agua, que en España invadió la cuenca del Guadiana, se extiende como una alfombra verde, bloqueando tuberías y canales.

" El jacinto de agua reduce la penetración de la luz solar y los niveles de oxígeno en el agua, amenazando la supervivencia de las especias locales", explica Jian-Jun Chu, investigador de la Escuela de Ciencias Naturales y Biotecnología de la Universidad Jiaotong de Shanghai. Según Chu, el 60% de las especies autóctonas del lago Dianchi, en la provincia de Yunnan, han muerto por culpa del jacinto de agua.

Esta especie fue introducida en China en 1901 desde América del Sur como planta de forraje. Su uso se popularizó en los años 50: era un recurso muy económico para alimentar a los animales en una China hundida en la miseria. El desarrollo de la agricultura y la aparición de piensos industriales en los años 80 llegaron demasiado tarde. El jacinto de agua se ha expandido por la mayoría del país y se reproduce con gran facilidad, gracias al aumento del nivel de nutrientes en ríos y pantanos, por culpa de la contaminación.

China está haciendo notables esfuerzos para el biocontrol y gestión eficiente del jacinto de agua. Según un informe de la Escuela de Ciencias Naturales y Biotecnología de la Universidad Jiaotong de Shanghai, China ha patentado un nuevo fertilizante orgánico, fabricado con jacinto de agua, que ya ha sido aplicado para campos de tomate, verduras y fresas en Shangai.  

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