Domingo, 20 de Abril de 2008

Un líder con pedigrí científico y político

La empresa biotecnológica Genetrix fue fundada por la nueva ministra de Innovación, Cristina Garmendia

ANTONIO M. VÉLEZ ·20/04/2008 - 21:22h

Laboratorio de Cellerix, filial de Genetrix, en Tres Cantos (Madrid).

En la última semana, su nombre ha saltado desde las páginas de los periódicos económicos, en las que es asidua desde hace años, a las de los medios generalistas. Genetrix es el holding que presidía la flamante ministra de Innovación, Cristina Garmendia, hasta el pasado 12 de abril, dos días antes de hacerse oficial su nombramiento. También es uno de los puntales de la joven biotecnología española.

Creado en el año 2000, el grupo, con sede en Tres Cantos (Madrid), está acostumbrado a que sus máximos responsables ocupen puestos de relevancia en otros organismos.

La propia Garmendia, doctora en biología molecular y máster MBA por IESE, era también hasta la semana pasada presidenta de la patronal del sector, Asebio, y miembro de la Junta directiva de CEOE. Y entre los promotores iniciales de Genetrix estuvo Carlos Martínez, hasta el martes pasado presidente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Martínez será la mano derecha de Garmendia como nuevo secretario de Estado de Investigación.

En el grupo están tranquilos por la marcha de Garmendia, su fundadora, que todavía tiene pendiente rebajar su participación en Genetrix (es la principal accionista individual) por debajo del 10%, en virtud de la normativa de incompatibilidades.

Como señala el nuevo hombre fuerte de Genetrix, el director general, Eduardo Gónzalez, la nueva ministra "se encargó de crear un equipo muy potente y aunque las organizaciones siempre sufren cuando personas super relevantes se van, no habrá problema".

La actividad no cesa. El mismo día en que se publicó el nombramiento de Garmendia en el Boletín Oficial del Estado, el pasado martes, Genetrix constituía una nueva filial, la octava del grupo, dedicada a la síntesis de material genético.

Lentitud

En un negocio con unos ciclos de desarrollo larguísimos (la otra referencia española del sector, Pharmamar, ha tardado 20 años en lanzar su primer producto), no es de esperar que la nueva firma vaya a dar grandes resultados hasta, al menos, la próxima década. Pero el holding tiene alternativas mucho más avanzadas.

La joya del grupo es Cellerix, que desarrolla fármacos a partir de células madre adultas procedentes de la grasa y cuya presidencia (que ocupaba Garmendia) también ha quedado vacante. Si nada falla, Cellerix lanzará su primer producto al mercado en 2010 o 2011. El año pasado, cerró un acuerdo valorado en 40 millones de dólares con la canadiense Axcan para vender el fármaco en Norteamérica.

Será un tratamiento para las fístulas perianales (dolencia molesta como pocas) que ya tiene nombre, Ontaril, y que ha recibido la designación de medicamento huérfano por el regulador europeo, la EMEA, lo que comporta importantes ventajas para la empresa.

Se ha hablado mucho de la posible salida a bolsa de Cellerix, que el grupo ni mucho menos descarta. Pero ahora, por las circunstancias del mercado, "no es el momento", dice Eduardo González.

La filial de Genetrix, que prevé invertir entre 14 y 15 millones en I+D este año, tiene fondos suficientes para financiarse, gracias al citado acuerdo con Axcan y al éxito de la ronda de financiación que el año pasado les permitió captar 27 millones entre fondos internacionales e inversores europeos.

Eduardo Bravo, consejero delegado de Cellerix, resume las claves del éxito de Genetrix en el trinomio "ideas, dinero y gestión". En España, quinto país en publicaciones científicas y tradicionalmente rezagado en su traslado al mundo empresarial, "ha habido ideas siempre, pero han faltado el dinero y los gestores", dice Bravo. Para este ejecutivo, ex responsable de la multinacional Sanofi Aventis en América Latina, "esto último (tener gestores) es muy difícil y Genetrix lo tiene".

Un grupo, nueve empresas

Con la filosofía de trasladar los logros en investigación básica a la realidad terapéutica (esto es, al mercado), desde que se creó hace siete años como un spin-off del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Genetrix ha crecido en torno a dos grandes patas de negocio: los medicamentos y las tecnologías sanitarias.

En el primer grupo están sus filiales Cellerix (especializada en terapia celular), Biotherapix (productos moleculares), Coretherapix (productos de regeneración cardíaca) y la recién creada, denominada X-Pol y centrada en tratamientos basados en ADN. En el ámbito de las tecnologías sanitarias, también son cuatro las empresas: Sensia (biosensores), Imbiosis (detección de gluten), Biobide (testado de fármacos) y Bioalma (Bioinformática). A esas ocho empresas se suma la matriz, Genetrix. En total, nueve firmas.

La participación de la empresa fundada por la ministra Cristina Garmendia en cada una de esas empresas varía y, normalmente, va bajando en función del desarrollo de cada proyecto desde el 100% inicial (en la mayoría de los casos) para dar entrada a nuevos socios. El grupo, que ha aglutinado a buena parte de la élite de la investigación española (Biobide, por ejemplo, cuenta con el asesoramiento del prestigioso científico Juan Carlos Izpisúa), está todavía muy lejos de obtener beneficios, algo normal en las primeras etapas de las empresas biotecnológicas.

En 2006 (último ejercicio disponible), Genetrix casi triplicó sus pérdidas, hasta 4,3 millones de euros, según los datos del registro mercantil. La mayor parte de sus ingresos procede de subvenciones, aportaciones de sus socios, rondas de financiación y royalties por fármacos y productos licenciados. En subvenciones del Estado y de la Comunidad de Madrid, tiene contabilizados unos 528.000 euros desde 2005.