Sábado, 19 de Abril de 2008

Pekín, la ciudad de los grises

Polución y policías, poca luz y muchas sombras en la capital olímpica

ENRIQUE MARÍN, enviado especial a Pekín ·19/04/2008 - 09:33h

La prueba de marcha celebrada ayer en Pekín ha sido el primer evento deportivo que ha acogido el nuevo Estadio Olímpico. REUTERS

A 111 días para que el 8 del 8 del 2008, a las 8 de la tarde (hora local, seis menos en España), el estadio olímpico de Pekín levante el telón de los XXIX Juegos Olímpicos, el conocido como Nido de los Pájaros albergó ayer la primera competición de su historia, una prueba de 20 kilómetros marcha que sirve como pretexto para empezar la cuenta atrás. El estadio pekinés, la estrella arquitectónica de Pekín 2008 junto al Cubo de agua (el pabellón acuático), es una obra de arte diseñada por el estudio suizo Herzog & Meuron.

Pese a su precipitado y poco publicitado estreno, el Nido todavía tiene pendientes algunos detalles, como demuestran la cantidad de operarios, cables y polvo que hay en el recinto. La instalación recibe su apodo por su aspecto exterior, en el que majestuosas barras de acero
de entrelazan, formando la imagen de un nido de aves. Desde fuera, impresiona.

Con motivo de una reciente visita organizada por el Comité Olímpico Español (COE) a Pekín, tuve la oportunidad de comprobar en primera persona algunas de las cuestiones que más preocupan de estos polémicos Juegos. La polución: al principio puede parecer niebla, pero no lo es. Parece que en cualquier momento escampará, pero ya puedes esperar que ese momento nunca llega. La polución de Pekín es fácilmente constatable. Basta con levantar la vista al cielo o intentar otear el horizonte. Cierto que en la actualidad la contaminación no llega al extremo que cuentan quienes la han padecido debajo de una mascarilla. Algunas todavía se ven, pero muchas menos de las esperadas. El aire es respirable, pero el sol difícilmente visible, lo cual crea un ambiente espeso.

Aunque al principio te parece niebla, nunca escampa y el cielo es color ceniza 

La humedad todavía es soportable, aunque la cantidad de polvo es tal que juntos forman un engrudo que inevitablemente dificulta la práctica deportiva. Quienes viven en Pekín aseguran que para los Juegos el cielo se abrirá. Mejor dicho, lo abrirán. Para ello se paralizarán las numerosas obras y se reducirá el número de coches, medidas poco fiables para una ciudad con 16 millones de habitantes y otros cinco flotantes.

Basta con alejarse unos kilómetros del área metropolitana de Pekín, por ejemplo, en dirección a la Gran Muralla, para comprobar la extrema sequía de padece la región. Enormes cauces completamente secos. Eso sí, a diferencia de en la capital, la excursión sirve para comprobar que el cielo sigue siendo azul.

Medidas de seguridad

Desconozco cómo se dice en chino alto ahí, pero eso es lo que me debió de gritar el policía que me prohibió dar un paso más hacia el túnel que da acceso al Nido. Las medidas de seguridad son tan evidentes como exageradas. Parejas de jóvenes policías (vestidos con uniforme verde, gris o negro) patrullan todas y cada una de las instalaciones. Te siguen allá donde vas. En el exterior, hay un agente cada doscientos metros. Firme, con la cabeza alta y sin moverse, hasta el extremo de que tiene que ser otro compañero, supongo que un superior, quien se les acerque para estirarle el traje.

Pero la seguridad no es sólo la que se ve. En la histórica plaza de Tian an men, donde se arremolinan grupos de turistas, en estas fechas la mayoría chinos, los guías deben medir sus palabras. No es de extrañar que de repente el grupo se vea incrementado por un paisano que fiscaliza lo que allí se dice. Siendo mucha la presencia de agentes de uniforme, tanto o más lo es la de policías secretas, los verdaderos guardianes de un silencio de otra manera inexplicable.

A los numerosos agentes que patrullan en pareja se unen los secretas 

¿El Tíbet? ¿La falta de libertades? Un español residente en Pekín lo expone con tanta precisión como conocimiento de lo que dice. "Son los chinos los que te piden tu opinión sobre estos temas, aunque debes ser muy cuidadoso con lo que les dices, pues si interpretan que estás criticando a su país se ponen a la defensiva". La falta de información es tal que es lógico que esto ocurra.

Ustedes pregunten

Prueba de que los chinos no están acostumbrados a dar explicaciones, y mucho menos alguna información que no quieren dar, fue la esperpéntica reunión mantenida en el BOCOG por la delegación española. En lugar de hacer una extensa o breve exposición a los allí presentes, los distintos responsables del comité organizador de los Juegos nos invitaron a despejar dudas. Algo así como un ustedes pregunten que nosotros les contestaremos lo que queramos.

Aunque parezca increíble, en las calles de Pekín no se palpa el espíritu olímpico. Sólo algunos letreros, la mayoría anuncios publicitarios, recuerdan que allí se van a disputan los Juegos. Pekín es una gran ciudad en la que se puede comprar cualquier cosa y, por supuesto, regatear su precio. Lástima que la libertad no lo tenga.