Viernes, 18 de Abril de 2008

El sueño de Fitzcarraldo

Roger Waters revoluciona Manaos con una ópera cargada de aromas rockeros y carga política

BERNARDO GUTIÉRREZ ·18/04/2008 - 09:23h

Brian Fizcarraldo, aquel barón del caucho magistralmente retratado por el cineasta alemán Werner Herzog, tenía una pasión/sueño: la ópera. Fitzcarraldo -interpretado por Klaus Kinski- viajaba miles de kilómetros a través de la selva amazónica, desde Iquitos hasta Manaos, sólo para oír al tenor Enrico Caruso. Y en el fondo de su corazón anhelaba construir un teatro de la ópera en Iquitos a imagen y semejanza del grandioso Teatro Amazonas de Manaos.

La historia, inspirada en la vida del peruano Carlos Fermín Fitzcarraldo, acaba con esperanzas truncadas. Fitzcarraldo no consiguió su sueño. Su ópera ideal se quedó incompleta.

Casi un siglo después, el rockero Roger Waters ha rescatado el sueño roto de Fitzcarraldo. El principal compositor de Pink Floyd, engalanado de negro y sonriente, salió el pasado martes al escenario del Teatro Amazonas recordando la cinta herzoguiana: "Hoy estoy cumpliendo el sueño de Fitzcarraldo. Le debo todo a él".

Después, Waters desapareció de escena y dio paso a lo que él mismo ha definido como la versión definitiva de su obra más elaborada, la opera Ça Ira, en la que lleva trabajando desde 1988. La idea surgió como un juego, cuando el músico francés Etienne Roda-Gil y su mujer Nadine, le brindaron la idea. Ça ir nació, creció e hibernó. Sólo ahora, después de dos representaciones fallidas, ha renacido. En medio de la jungla amazónica.

Explotación y revolución

Y se hizo la sombra. Llegó la sorpresa y Ça ira deshojó sus actos con una espontaneidad más rockera que operística. Ropajes circenses. Arreglos de cuerda de sabor lisérgico. Percusiones sutilmente electrizantes. Proximidad. Y muchos niños en el escenario. Another brick in the wall, pronunciada por todo un coro infantil resonó silenciosamente un millón de veces.

Y es que todos los Waters de la historia, de alguna manera, flotaban en el ambiente. El intimista que compuso Wish you were here con Pink Floyd y el visionario que criticó el absurdo de las guerras en Amused to death. Ça ira desmigó para un público heterogéneo el proceso de degeneración de la monarquía francesa. Con una sutileza al alcance de pocos, Waters fue evocando el historial de desigualdades de la sociedad humana, reflexionando sobre la explotación de las colonias y la sed de poder.

Con una frescura rara en las obras operísticas, Waters se metió al público en el bolsillo y Ça ira llegó a su máximo esplendor: todas las revoluciones juntas, manifestantes, hippies, carteles protesta, "Free Tibet", Mayo 68... Y un clamor popular dentro y fuera del palco. Roger Waters, largamente ovacionado, exhalaba paz.

La sinfonía de la jungla

El XII Festival Amazonas que Roger Waters abrió el pasado martes es considerado uno de los más prestigiosos del mundo. Por el Teatro Amazonas, además de por otros escenarios de la ciudad de Manaos, pasarán hasta el próximo 31 de mayo 358 artistas, 26 de ellos internacionales.

Entre los 21 espectáculos cabría destacar ‘Ariadne Auf Naxos’, de Richard Strauss, ‘Das Lied Von Der Erde’, de Gustav Mahle , ‘Hansel and Gretel’, de Engelbert Humperdinck o ‘Maria Golovin’, de Gian Carlo Menotti.

El rockero Roger Waters y su Filarmónica Amazónica continuarán lanzando cañonazos poéticos contra el mundo y quebrando fronteras un total de tres veces hasta el próximo domingo.

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Publicidad