Viernes, 18 de Abril de 2008

"Los españoles también matan chimpancés"

Rebeca Atencia. Directora del Centro de chimpancés de Tchimpounga. Esta veterinaria lucha contra los furtivos en Congo.

MANUEL ANSEDE ·18/04/2008 - 08:04h

GABRIEL PECOT - La veterinaria Rebeca Atencia, ayer, en Madrid.

Las heridas de los veterinarios españoles suelen limitarse al bocado de un cocker, al arañazo de un gato siamés o, en los casos más heroicos, a la coz de una yegua. La de Rebeca Atencia (Ferrol, 1977) es diferente. Su rostro está adornado con la cicatriz de un mordisco de una chimpancé hembra en celo, que no le arrancó un ojo por centímetros. Su herida la delata. Atencia dirige el Centro de Rehabilitación de Chimpancés de Tchimpounga, en la República del Congo, donde habitan 139 simios arrancados de la naturaleza por los cazadores furtivos. Según el Instituto Jane Goodall, que gestiona el centro, quedan menos de 150.000 chimpancés en estado salvaje en África, frente a los dos millones que, se calcula, vivieron en 1900. A juicio de Atencia, los españoles también son culpables de esta extinción silenciosa.

¿Los chimpancés están condenados a extinguirse en libertad y sobrevivir en los zoológicos?
Depende de nosotros. El problema más grave que afrontan es la destrucción de la selva. Si empezamos ahora a protegerlos, no habrá ningún problema, pero si continuamos con el mismo ritmo de deforestación y caza furtiva, en muy pocos años terminarán extinguiéndose, como tantas especies.

¿España tiene parte de culpa de la deforestación?
Sí, los españoles también participamos en la desaparición de los chimpancés, porque se importa mucha madera tropical y no se pone atención en si la madera que se compra es certificada o viene directamente de la selva. Esta mesa en la que estamos hablando posiblemente era un árbol de Gabón, de cuya fruta se alimentaban los gorilas. En primatología existe la creencia de que la reintroducción es inviable, pero ustedes lo intentan en Tchimpounga. Esa percepción ha cambiado, porque es perfectamente posible. Lo que no se puede hacer es acostumbrar a un animal a recibir comida todos los días en un plato y soltarlo en la selva. Hay que hacerlo poco a poco. Nosotros no vamos a liberarlos sin más, porque somos como sus padres. Vamos a ponerles un collar de radioseguimiento y si tienen algún problema, iremos a ayudarles. En la selva de Congo hay elefantes, búfalos, gorilas, cocodrilos... Demasiados peligros que no conocen.

¿Ese trato tan humano puede ser contraproducente?
No, porque el chimpancé que llega al centro es un animal huérfano, traumatizado. Acaban de matar a su madre y lo que necesita es cariño. Tú tienes que darle la madre que ha perdido. Nosotros les ponemos una persona en exclusiva, una mamá, como decimos allí, para que sea su protectora. Lo llevan en brazos o a la espalda, como hacen con sus hijos. Pero eso no significa que los animales se vayan a acercar después a los furtivos.

¿Qué hacen los cazadores con estos simios?
Se siguen vendiendo como mascotas. Y también continúa el comercio de carne de chimpancé, aunque es ilegal. Es muy difícil de parar. Los cazadores son muy agresivos con los animales. Hemos encontrado chimpancés con todo el cuerpo quemado. Y a los cocodrilos, los llevan vivos hasta la ciudad, pero para que no se escapen, les rompen los huesos de las patas.

¿La población local les reprocha que se dediquen a los chimpancés en vezde a las personas?

A la población le choca a veces. Incluso algunos creen que el centro es una granja de carne. Pero cuando te acercas a la gente que no entiende tu trabajo y se lo explicas, se dan cuenta de que los chimpancés son como nosotros.

¿Ha tenido algún tipo de dilema moral al respecto?
Yo no pienso en por qué me dedico a los chimpancés y no a las personas, porque en esta vida hay gente para todo y yo he nacido para esto. Además, cuidar los chimpancés es garantizar el futuro de Congo, son un foco de atracción para el ecoturismo.

Jane Goodall piensa que los chimpancés tienen alma. ¿Qué opina?
Pienso lo mismo.

Un icono de la naturaleza africana
La localización del santuario de Tchimpounga, la reserva de chimpancés más grande de África, no es casual. La cuenca del río Congo engloba la cuarta parte de las selvas tropicales del planeta y se ha convertido en un icono para la conservación de la biodiversidad. Según la primatóloga Jane Goodall, los chimpancés desaparecerán de África Central en sólo 15 años, si no se actúa de inmediato. El centro de Tchimpounga pretende contrarrestar el efecto de la caza furtiva reintroduciendo chimpancés en su hábitat. Su directora, Rebeca Atencia, ha venido a España para explicar los detalles de este proyecto. El próximo lunes 21 dará una conferencia en la Universidad Autónoma de Madrid.


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