Jueves, 17 de Abril de 2008

La Copa llega a Valencia sin la menor celebración

EFE ·17/04/2008 - 14:16h

EFE - El entrenador del Valencia CF, Ronald Koeman, en el autobús a su llegada hoy al aeropuerto de Manises tras ganar ayer la Copa del Rey en la final disputada con el Getafe en el estadio Vicente Calderón de Madrid.

La expedición del Valencia aterrizó hoy en el aeropuerto de Manises con la Copa del Rey conquistada anoche ante el Getafe en Madrid y, en la misma pista de aterrizaje, los futbolistas ascendieron al autobús sin la más mínima celebración con el centenar de aficionados que aguardaban a su llegada.

El avión llegó puntual, unos minutos antes de las 12 del mediodía, y en la pista tan sólo se encontraban medios de comunicación, agentes de los cuerpos de seguridad del Estado, además de algunos de los operarios del aeródromo valenciano, que aprovecharon para hacerse unas fotos con los jugadores.

El técnico holandés Ronald Koeman fue el primero en descender del avión seguido de su cuerpo técnico y del holandés Hedwidges Maduro, Juan Luis Mora y Juan Manuel Mata, que fueron los primeros jugadores en aparecer.

Rubén Baraja, capitán del equipo, fue el último en bajar del avión y con el trofeo en su poder, aunque una vez en tierra fue ayudado por el utillero Bernardo España 'Españeta' para transportarlo hasta el autobús.

A la salida del autobús de la pista, un centenar de aficionados, ataviados con camisetas, bufandas y banderas, corearon el nombre de su equipo y cantaron el tradicional 'Si, sí, la Copa ya está aquí' y el ya habitual en Valencia "Koeman vete ya", aunque en esta ocasión adornado con un "gracias por todo".

Como gesto de consideración a los aficionados, el autobús dio una vuelta a la rotonda de salida de la pista de aterrizaje del aeropuerto para que los seguidores pudieran saludar a los integrantes de la expedición.

Tras el partido de ayer, la plantilla del Valencia decidió el aplazamiento de los festejos por el título de Copa debido al mal momento que atraviesa el conjunto de Mestalla en Liga, situado a cinco puntos del descenso a Segunda División.

Esta situación en el campeonato liguero motivó que Baraja, como capitán, comentase que hasta que el equipo no alcance la tranquilidad en esta competición no habría festejos.