Jueves, 17 de Abril de 2008

Un tribunal declara inconstitucional el despliegue japonés en Irak

El artículo 9 de la Carta Magna afirma que el pueblo japonés renuncia para siempre a su derecho soberano a la guerra

EFE ·17/04/2008 - 09:41h

EFE - Soldados de infantería de las Fuerzas japonesas de Autodefensa saludando al partir hacia Irak desde la base militar de Hokkaido, Japón.

Por primera vez, un tribunal japonés declaró hoy inconstitucional el despliegue de fuerzas aéreas niponas en Irak, porque viola la Constitución pacifista en vigor desde el final de la II Guerra Mundial.

Un grupo de ciudadanos, entre ellos el ex embajador nipón en el Líbano, había denunciado el envío de tropas japonesas a Irak, con el objetivo de suspender el despliegue de las Fuerzas de Auto Defensa, así como el pago de una indemnización económica.

El juez Kunio Aoyama del tribunal de Nagoya (centro de Japón) volvió a rechazar hoy, en segunda instancia, la denuncia presentada en febrero de 2004 por más de 3.000 ciudadanos.

Reducción del transporte de tropas 

La novedad consiste en que, por vez primera, el poder judicial considera inconstitucional el despliegue nipón en el conflicto iraquí, que actualmente está reducido al transporte de tropas multinacionales entre Kuwait y Bagdad.

El poder judicial considera inconstitucional el despliegue nipón 
 

La Constitución japonesa, aprobada por las fuerzas de ocupación estadounidenses tras la II Guerra Mundial, prohíbe que Japón participe en conflictos armados y el juez Aoyama ha estimado que los soldados japoneses han sido enviados en una misión relacionada con un acto bélico.

El primer punto del artículo 9 de la Carta Magna japonesa afirma: "Aspirando con sinceridad a una paz internacional basada en la justicia y el orden, el pueblo japonés renuncia para siempre a su derecho soberano a la guerra, así como a la amenaza o al uso de la fuerza como método para la resolución de disputas internacionales".

Misión humanitaria 

El origen de la demanda ciudadana está en el inicio de 2004, cuando Junichiro Koizumi, primer ministro nipón entre 2001 y 2006, envió un contingente de tropas de tierra a Irak, en misión humanitaria.

Esa fue la primera vez que Japón desplegaba a sus Fuerzas Armadas en un conflicto internacional desde el final de la II Guerra Mundial (1939-45).

Desde entonces los sucesivos primeros ministros, todos del gubernamental PLD, al igual que Koizumi, han mantenido tropas en el exterior, en una interpretación laxa del artículo 9 de la Constitución.

Potencial de guerra 

Las Fuerzas de Auto Defensa japonesas de infantería abandonaron el sur de Irak en verano de 2006, pero las Fuerzas Aéreas siguen realizando operaciones de transporte entre Irak y Kuwait.

Japón posee uno de los ejércitos más modernos del mundo

Según el segundo y último punto del artículo 9 de la Constitución nipona, Japón no mantendrá "fuerzas de tierra, mar y aire, ni cualquier otro potencial de guerra".

No obstante, Japón posee uno de los ejércitos más modernos del mundo y destina cada año uno de los presupuestos más cuantiosos del ámbito internacional al mantenimiento de sus ejércitos, que eufemísticamente se conocen como Fuerzas de Auto Defensa.

Complejos acumulados 

Durante su mandato Koizumi inició un proceso en el que Japón abrió una nueva relación con su potencial bélico y comenzó a desembarazarse de complejos acumulados durante décadas a causa de su derrota en la II Guerra Mundial.

Además del envío de tropas al exterior desde 2004, en enero de 2007 la Agencia de Auto Defensa pasó a ocupar el rango de Ministerio, con el objetivo, según el entonces ministro Fumio Kyuma, de ser el "punto de partida de nuevas políticas".

Esa evolución de Japón ha sido bienvenida y animada por Estados Unidos, su máximo aliado, que en épocas recientes ha visto con creciente preocupación el formidable rearme de China y el advenimiento nuclear de Corea del Norte.

Ayuda en Afganistán 

Japón también ayudó a EEUU en el conflicto de Afganistán, con una misión de suministro de combustible a los buques aliados en el Océano Pacífico.

Esa misión tuvo que ser interrumpida en noviembre pasado a causa del rechazo frontal presentado por el Senado, controlado desde el pasado verano por la oposición.