Miércoles, 16 de Abril de 2008

Irak ajusta cuentas con Londres

Destituidos los mandos militares en los que confía el Gobierno británico.

Público ·16/04/2008 - 22:11h

Detenidos por los soldados que aún no han desertado.

El Gobierno iraquí decidió ayer relevar de forma inesperada a los dos generales que dirigen las fuerzas militares y policiales del sur del país.
Si bien se presentó la sustitución como una recompensa por sus servicios, la medida supone responsabilizarles del fracaso de la ofensiva de marzo contra las milicias chiíes de Moqtada Al Sáder.

Se da la circunstancia de que tanto el general de la Policía Abdul Karim Jalaf como el teniente general Mohan Al-Furaiyi tenían excelentes relaciones con los militares británicos. Ambos pactaron con Londres la salida de las tropas británicas del centro de Basora.

A última hora de ayer, un portavoz del Ministerio de Defensa desmintió que Mohan Al-Furaiyi haya sido destituido. Cabe la posibilidad de que Londres esté haciendo lo posible para salvar a los únicos mandos policiales y militares en los que confía.

La noticia de los cambios coincide con la confirmación de que las relaciones entre Londres y Bagdad han empeorado. Cuando las fuerzas iraquíes se vieron superadas por los acontecimientos en sus combates contra Al Sáder no pidieron ayuda a los británicos, sino a los nortea-mericanos.

Más de 4.000 soldados británicos continuaron acuartelados a las afueras de Basora sin hacer nada. La prensa de Londres cuestionó el papel de sus tropas en el sur, ya que no está claro cuál es la razón de su permanencia en Irak.

Esta semana, el Gobierno iraquí anunció el despido de 1.300 policías y soldados por su pobre participación en los enfrentamientos contra Al Sáder. Muchos de ellos se negaron a combatir y los hubo que se pasaron a las filas del Ejército del Mahdi, la milicia de Al Sáder.

El general norteamericano David Petraeus admitió en el Senado de EEUU la semana pasada que la preparación de la ofensiva no fue "satisfactoria".

El primer ministro Nuri Maliki se desplazó a Basora para coordinar las operaciones, lo que ya se interpretó como una falta de confianza en los mandos militares del sur. Según algunas informaciones, Al-Furaiyi había pedido a Maliki que aplazara la ofensiva hasta tener mejor preparadas a las tropas.