Miércoles, 16 de Abril de 2008

"Para conseguir la paz, hay que arriesgarse"

William McQuiston y Seamus Kelly, ex terroristas de Irlanda del Norte analizan los avances diez años después del acuerdo que lanzó el proceso de paz. McQuiston, perteneció al grupo unionista UDA, y Kelly, fue militante del IRA.

JOAN CANELA BARRULL ·16/04/2008 - 21:40h

Dos antiguos enemigos encarnizados que hablan diez años después de la paz. Foto: NATALIA RAMOS.

Tras diez años de proceso de paz en Irlanda del Norte, aún quedan muchos problemas por resolver, pero es innegable que se ha avanzado mucho. Muchísimo.

Esta entrevista es un ejemplo, pequeño pero significativo. Sentamos en una misma mesa a Seamus Kelly, ex miembro del IRA, y a William McQuiston, que perteneció al grupo unionista UDA.

Ambos estuvieron en bandos opuestos y pasaron nueve y doce años entre rejas, respectivamente. Están en Barcelona para presentar el documental de la televisión catalana Domingo a las 5, que retrata cómo se vive ahora en Irlanda del Norte.

¿Cómo ha cambiado la situación en estos diez años?

McQuiston: Para la gente normal, sigue habiendo problemas, la convivencia es difícil. A veces, se piensa que todo el proceso está siendo muy lento; pero si miramos atrás y pensamos en cómo las cosas han progresado, con gente de ambos bandos trabajando junta, se han dado grandes pasos.

Kelly: Lo que es verdaderamente importante, desde el punto de vista republicano, es que, desde la década de los años veinte, cuando Irlanda del Norte estalló, nunca hasta ahora había habido nacionalistas y republicanos en el Gobierno. Éste sólo representaba una comunidad y ahora es compartido por representantes de ambas. Ha sido, definitivamente, el paso más grande en 40 ó 50 años.

¿Y qué falta para mejorar?

Kelly: Ahora estamos buscando la implementación total del tratado y un nivel de autonomía parecido al de Escocia. Algunos de los objetivos más importantes son el traspaso de la Policía, aún en manos de Londres, y mejorar la protección de la lengua irlandesa para que nunca vuelva a ser discriminada.

McQuiston: Lo que queremos ver en un futuro es que las dos culturas, en su totalidad, puedan estar una al lado de la otra y que ambas tengan reconocimiento. Que a los unionistas del norte de Irlanda se les reconozca su propia identidad.

¿Cuál ha sido la parte más difícil del proceso de reconciliación?

McQuiston: Es difícil responder, aunque se podría resumir en creer y confiar. Creer que lo que otros dicen significa lo que dicen y confiar en ellos. Y éste es un gran paso para gente que ha estado matándose durante años. Sólo es el primer paso, pero es el más grande. Y, en el momento en que crees, te sientas a la mesa y empiezas a hablar, el resto viene por si mismo.

Kelly: Para nosotros, fue importante que cuando negociábamos, la gente seguía la evolución del proceso. Cada acuerdo al que llegábamos era aceptado, y recibíamos muestras de confianza y respeto de las dos comunidades. Ahora aún nos toca empezar a vivir juntos y no será fácil mantener la confianza después de 30 años de conflicto, pero yo creo que lo podremos hacer. Soy optimista.En muchos procesos de paz, el principal escollo es la compensación de las víctimas, tanto económica como moralmente.

¿Cómo se ha hecho?

McQuiston: Tenemos que reconocer a la gente que sufrió, pero también reconocer que toda la gente sufrió. En un conflicto donde toda la sociedad estaba implicada, todo el mundo ha quedado afectado.

Kelly: Nosotros pensamos que no hay una jerarquía entre las víctimas, todas se encuentran en un mismo nivel. Hay gente que trata de mantener esta jerarquía, que cree que quien fue muerto por el IRA es más víctima que alguien conectado con el IRA.

Ustedes han luchado con armas por un objetivo político. Pero forzosamente, al pactar, éste se ha quedado incompleto. ¿A qué han tenido que renunciar?

McQuiston: Bueno, esto es completamente diferente para cada bando. Los unionistas tuvimos que aceptar que la gente que nos estaba matando tenía legitimidad y aspiraciones legítimas, y que, después de las elecciones, entrarían en el Gobierno. Muchas veces esto era muy difícil de tragar, pero al final del camino se encuentra la paz, lo que significa que no nos mataremos más los unos a los otros. Y la gente está expresando sus aspiraciones políticas pacíficamente.

Kelly: Ha habido un gran número de concesiones a lo largo de las negociaciones. Irlanda modificó su constitución, donde se estipulaba que los seis condados [del norte de Irlanda] formaban parte de la república. Sabemos que la unificación solo será posible cuando exista un consentimiento de la gente y los británicos han estado de acuerdo en aceptar este punto.

¿Qué papel han jugado los presos en todo el proceso?

McQuiston: Para los lealistas, se puede decir que el proceso de paz empezó dentro de la cárcel. En aquel momento, todos nuestros líderes estaban presos y hubiera sido imposible ningún proceso de paz sin el apoyo de nuestra dirección. Era impensable que los presos no fueran escuchados.

Kelly: Los presos republicanos han tenido un papel muy, muy importante en el proceso. Siempre han sido consultados y se les ha preguntado cómo se sentían en cada paso. Como la mayoría estaba por la paz, esto fue muy importante para avanzar. Nuestros presos son muy respetados en las comunidades y están implicados en ellas en todos los niveles, desde los más cotidianos a las más altas responsabilidades, y hoy hay ex presos incluso en el Gobierno.

Si hubieran estado descontentos, la gente no hubiera respondido igual. En referencia al caso vasco, ¿qué se podría aprender del proceso irlandés para avanzar hacia la paz allí?

McQuiston: Conozco un poco la problemática entre los vascos y España y en un momento pensé que el proceso de paz estaba bien iniciado, que se iba por un buen camino. Creo que hay diferencias, pero también similitudes. Hay que arriesgarse para conseguir la paz. Por ejemplo, el Gobierno pensará que en España a mucha gente no le gustará que se dialogue con los vascos, pero si no se hace, ¿cómo se va a tener paz? Hay que dar este paso, avanzar hacia el diálogo y encontrar una fórmula para poder hablar. Implica un riesgo que hay que asumir para dar una oportunidad a la paz.

Kelly: Si pensamos en los conflictos de los últimos 30 ó 40 años, siempre se ha dicho que el nuestro era intratable, que nunca habría una resolución. Hoy hemos demostrado que se equivocaban. Siempre hay una solución. Creo que, aunque las negociaciones se hayan interrumpido, se conseguirá poner en marcha un proceso de paz en el conflicto vasco-español. En Irlanda, también había mucha gente opuesta a las negociaciones previas y éstas se pararon. Pero se tiene que ser imaginativo, estar preparado para dar y comprometerse. A veces, dar un paso te puede llevar a verlo todo desde otra óptica. Siempre hay que tener en mente que ningún conflicto es irresoluble.

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