Martes, 15 de Abril de 2008

Greenpeace pide reclasificar la fuga de Ascó

Los ecologistas creen que podría ser el incidente "más grave" en la historia de la energía nuclear en España

MANUEL ANSEDE ·15/04/2008 - 22:48h

El CSN sostiene que la fuga no afecta a la población del entorno de la central. EFE

 La organización ecologista Greenpeace denunció ayer que la fuga de partículas radiactivas de la central de Ascó (Tarragona), ocurrida en noviembre de 2007, pero detectada el pasado 4 de abril, podría ser el suceso "más grave" en la historia de la energía nuclear en España.

El pasado lunes, el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) decidió reclasificar la fuga registrada en Ascó como nivel 2 (incidente) en lugar de nivel 1 (anomalía), como estableció el 7 de abril de manera provisional. El organismo regulador argumentó que el consorcio titular de la central, Endesa-Iberdrola, "proporcionó información incompleta y deficiente y llevó a cabo un inadecuado control del material radiactivo".

El responsable de la campaña de energía nuclear de Greenpeace, Carlos Bravo, cree que el CSN debería considerar la reclasificación del suceso como nivel 3 (incidente importante). Esto lo equipararía con el incendio originado en 1989 en el generador eléctrico de la central nuclear de Vandellós-1, catalogado como el accidente más grave hasta la fecha en España.

Según Bravo, que se apoya en una llamada telefónica de un empleado de Ascó recibida ayer, una cuadrilla de trabajadores realizó en los últimos días una limpieza de la cúpula del edificio del reactor y encontró radiaciones de hasta 50 miliSievert (mSv) a la hora. Los límites de dosis efectivas actualmente vigentes en España son de 1 mSV al año para un ciudadano medio, así como de 100 mSv en un periodo de cinco años para un trabajador de una central nuclear.

"Engaño" al CSN

"Si se confirman estos datos, la radiación que han recibido los trabajadores ha sido muy alta", señala Bravo. "Además, hay que tener en cuenta que el titular de la central ha engañado al CSN, lo cual es otro agravante para reclasificar el suceso como nivel 3", añade.

El subdirector de Protección Radiológica del CSN, Manuel Rodríguez, descarta saltar al siguiente escalón. "El suceso de Ascó siempre ha sido de nivel 1 en función de su riesgo radiológico, pero lo hemos reclasificado como 2 por el suministro de información inadecuada. Además, no es de recibo que tarden cinco días en dar una información esencial".

La postura oficial del Consejo es que el impacto radiológico es muy poco significativo para la población del entorno. De acuerdo con las últimas estimaciones, un máximo de 85 millones de bequerelios, "el impacto sobre las personas que han trabajado en la instalación se encuentra, en términos de dosis, por debajo de los límites legales", según el CSN.

Greenpeace acusó ayer a los titulares de Ascó de exponer a "un riesgo radiológico innecesario" a alumnos de un colegio de Girona que visitaron la central cuando ya se conocía la fuga de partículas radiactivas.

Para Rodríguez no hay motivos para la alarma, ya que el 95% del material radiactivo retirado estaba en una zona a la que no acceden los escolares: "No suelen bajar del autobús y se limitan a dar vueltas por fuera del doble vallado".

 

CCOO y Ecologistes denuncian recortes de costes en la central

María García de la Fuente 

El suceso del vertido de material radiactivo en la central nuclear de Ascó (Tarragona) es, a juicio de la Federación Minerometalúrgica del sindicato Comisiones Obreras, consecuencia de una “política de recorte de costes que ha llevado a que la dirección de la central tenga subcontratada la mayoría de los servicios de control y tratamiento de residuos radiactivos”.

Los trabajadores que operaban en las instalaciones, asegura CCOO, “carecían de la formación y experiencia adecuada”. Esta afirmación cayó ayer como un jarro de agua fría sobre la propietaria de la planta, Endesa-Iberdrola, que negó la denuncia y aseguró que “no ha habido recorte de costes” y que el suceso “no tiene nada que ver” con las relaciones laborales. “Es un tema operativo, de una emisión puntual”, explicaron fuentes de Endesa a este periódico.

La empresa indicó, además, que “desde el principio se ha informado del incidente a todos los representantes sociales” y que “no ha habido ningún trabajador que haya estado afectado”. Endesa argumenta que una empresa “busca tener siempre a los mejores profesionales y contrata a las empresas colaboradoras de mayor calidad”. En la planta nuclear de Ascó, en funcionamiento desde 1982, trabajan 375 empleados directos y hay contratos con 500 empresas colaboradoras. “Se están promocionando puestos de trabajo estables, ya sea a través de la propia empresa o de otras, y que exista la mínima precariedad laboral”, explicaron fuente de la compañía.

Por su parte, el coordinador de temas energéticos de Ecologistes en Acció, Eloi Nolla, señaló ayer que después de la fusión de las empresas que gestionaban las plantas de Ascó y Vandellòs en la empresa ANAV, se produjo una reducción de plantilla “de cerca del 30%”, informa Jordi Siré.

De hecho, “en el departamento de control de calidad se pasó de una plantilla de entre 10 y 12 personas a una con sólo dos o tres”, según informaron a la entidad fuentes internas de Ascó.

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