Martes, 15 de Abril de 2008

El caudal del río Ebro no se tocará

Se mejorarán los obsoletos regadíos del Delta para compensar el trasvase puntual a Barcelona

FERRAN CASAS ·15/04/2008 - 21:19h

Llevar agua a Barcelona no afectará el caudal del Ebro. Así lo garantizaron la ministra de Medio Ambiente y Medio Rural, Elena Espinosa, y el conseller de Medio Ambiente Francesc Baltasar. Los gobiernos español y catalán acordaron ayer que, a partir de octubre, Barcelona salde su déficit hídrico con el excedente de los regantes de Tarragona. El agua llegará en una prolongación del minitrasvase a Tarragona, que recorrerá en paralelo la autopista.

Se llevarán a Barcelona más de 40 hectómetros cúbicos que salvarían la papeleta de la capital catalana y sobran a los regantes, que tienen una concesión anual de 120 y gastan 80 y con los que ahora habrá que pactar las condiciones de compra. Para compensar lo que se sacará del Ebro, el Estado efectuará obras de mejora de los obsoletos regadíos del Delta, que pierden mucha agua.

En cuatro meses (las obras empezarán ya) se actuará sobre 19.000 hectáreas con un coste de 24 millones de euros a cargo del Estado. La obra permitirá ahorrar 50 hectómetros cúbicos anuales.

La ministra cerró en Barcelona con el president José Montilla los flecos del operativo para garantizar agua a Barcelona una vez descartado el Segre, que defendía la Generalitat. El Govern presentó ya el Ebro como la mejor opción.

Pagará Catalunya

Las obras de instalación de la tubería empezarán en puntos simultáneos el 1 de mayo y costarán entre 170 y 180 millones. Los pagará la Generalitat ya que se descontará el coste de la obra de la inversión en infraestructuras que, en el Estatut, el Estado le garantiza.

La canalización, que podría construir Aguas de Barcelona, irá enterrada y, pese a lo que pretenden ICV -el partido de Baltasar- y ERC, no se desmontará una vez resuelto el tema del agua en Barcelona.

Cuando acabe la emergencia que se prevé para otoño (a lo más tardar en primavera de 2009 cuando esté a punto la desaladora del Prat) se dejará de bombear agua desde Tarragona. Sólo se volverá a hacer si vuelve la emergencia y con una doble llave: un decreto de la Generalitat y otro del Gobierno. La ministra no admitió el término "trasvase".

Diferencias entre el trasvase derogado a Valencia y el aprobado a Barcelona

Una solución provisional frente a una definitiva  

La prolongación del minitrasvase es provisional y de emergencia. El agua se dejará de bombear por la cañería (que no se desmontará) cuando la sequía remita o Barcelona tenga otras vías de abastecimiento (primavera de 2009). Después se dejará de bombear y sólo se volverá a hacer en caso de emergencia y de que lo acuerden Madrid y Barcelona. El PHN era una obra estable. 

El agua para Barcelona, sólo para beber  

En otoño se prevén restricciones en Barcelona si no llueve o llega agua extra por alguna de las vías previstas. A partir de ahí podrían empezar los cortes para el uso doméstico. Se trata de traer agua potable, no para uso agrícola u otros como preveía el PHN. Hace 17 meses que no llueve como debería hacerlo en Barcelona y los pantanos están en el umbral de la máxima emergencia. 

Tirar de excedentes o del caudal del río  

A diferencia de lo que preveía el PHN, en el caso de lo que se acordó ayer en la Generalitat las medidas para Barcelona no repercutirán en el caudal del río, pues el agua sobrante de los regantes volverá al río gracias a un mejor uso de los regadíos del Delta. En el PHN se sacaban del Ebro más de 1.000 hectómetros cúbicos, una medida que amenazaba sus ecosistemas.

La Generalitat asume gran parte del coste

Las obras de prolongación del minitrasvase del Ebro desde Tarragona hasta Barcelona y que conectarán la cuenca del Ebro con la del Ter-Llobregat las pagará la Generalitat. Al ser competencia del Estado será éste quien adelante el dinero, pero después se descontará de la inversión en infraestructuras para Catalunya. Los 24 millones para mejorar regadíos los debe pagar el Estado.

De una pequeña obra a un plan faraónico 

La opción acordada ayer entre el Gobierno de la Generalitat y el del Estado es cara. Va a costar entre 170 y 180 millones de euros por las prisas. Es mucho más de lo que habría costado trasvasar el Segre (unos 45 millones) para paliar la sequía que sufre Barcelona. Pero nada que ver con el Plan Hidrológico Nacional, una obra faraónica que habría costado al Estado 3.777 millones de euros.

 

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