Martes, 15 de Abril de 2008

La mancha conservadora se extiende por Europa

El fracaso de la estrategia de centroizquierda en Italia deja desorientado al socialismo francés

ANDRÉS PÉREZ ·15/04/2008 - 21:01h

a victoria de Silvio Berlusconi en Italia al frente de una coalición de marcado relente conservador y populista ha ensanchado el ya extenso predominio de la derecha en los gobiernos de los países de la Unión Europea. Los pocos gobiernos progresistas de la UE están ahora en clara minoría para hacer frente, en los próximos años, a la vorágine de propuestas ultra en materia de policía, inmigración y derechos sociales.

La perplejidad y la desorientación eran palpables ayer en el seno de los partidos de la izquierda franceses, formaciones que, tras su victoria en las elecciones locales de marzo, esperaban ansiosamente una señal positiva de los italianos para empezar a contrarrestar al presidente conservador, Nicolas Sarkozy.

El jefe de Estado francés, por su parte, saludó con un entusiasmo aplastante el triunfo de su amigo Berlusconi. Lo hizo sin duda con la vista puesta en la presidencia francesa de la UE, que arrancará el 1 de julio, y a la que Sarkozy quiere imprimir un marcado tinte de mano dura en materia de inmigración y recorte de derechos sociales.

No es de extrañar el efusivo saludo de Sarkozy. La llegada al poder de la coalición Berlusconi-Bossi y de sus flecos posfascistas pone un gran país más en la ya pletórica canasta de Estados de la UE en los que el brazo derecho de Sarkozy, el ministro de Identidad Nacional, Brice Hortefeux, podrá apoyarse para lanzar su “pacto europeo de inmigración”.

Recortes sociales

Los crónicamente malos resultados de gestión de los presupuestos públicos de Italia podrían, de la mano de Berlusconi, facilitar además la tarea del Gobierno conservador francés respecto a la UE: también París tiene que justificarse periódicamente ante la Comisión y también suele ceder a la tentación de echar balones fuera y culpar al Banco Central Europeo.

A excepción de España, donde la victoria de José Luis Rodríguez Zapatero cerró el paso a una derecha de inspiración sarkozyana, la mayoría de los grandes países de Europa continental se encuentran hoy en manos de coaliciones que aplican políticas de recorte de derechos sociales y de servicios públicos, de mano dura policial y de cerrojazo a la inmigración, aunque sea con matices diferentes.

Alemania, por su parte, irá a elecciones en 2009 tras cuatro años de una alianza entre el centroderecha y los socialdemócratas que aplicó la política del primero de esos partidos bajo la tutela de Angela Merkel. El peso creciente de Die Linke, formación situada a la izquierda del SPD alemán, está obligando a éste a reformular su programa para acercarlo de nuevo a la socialdemocracia, abriendo así el juego más que nunca de cara a los comicios de 2009.

El fracaso de Walter Veltroni plantea, para la izquierda francesa, interrogantes más agudos que en cualquier otro país. Una de los líderes del socialismo francés, Ségolène Royal, es firme partidaria de la alianza de centroizquierda como fórmula para conquistar el poder, y por eso la ex candidata presidencial se desplazó a Roma para apoyar al líder italiano que deshizo la alianza con la izquierda Arco Iris. El otro líder socialista francés, Bertrand Delanoë, también fue a Roma, pero lo hacía a título personal, desmarcándose de la opción de apertura al centro.

Oficialmente, el PS francés no quiso reaccionar a la aplastante victoria de Berlusconi, quizá porque esa oleada de una derecha desacomplejada, que consigue el voto de clases modestas gracias a argumentos populistas, recuerda en muchos aspectos a Sarkozy en 2007.

A título personal, algunos partidarios del centrismo a la Ségolène Royal, por boca del histórico Jean-Louis Bianco, afirmaron que el triunfo de Il Cavaliere se debía exclusivamente a que “Veltroni no tuvo suficiente tiempo para prepararse”.

En el extremo opuesto, Henri Emmanuelli, representante del ala izquierda del PS, dijo que “la apuesta Veltroni de apertura al centro ha fracasado”, cosa que, a su juicio, demostraría que “toda fórmula que deje fuera a parte de la izquierda está condenada al fracaso”.

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