Lunes, 14 de Abril de 2008

El CSN acusa a Ascó de minimizar la fuga

Entre 700 y 800 personas deberán someterse a análisis tras el incidente de noviembre

ANTONIO GONZÁLEZ ·14/04/2008 - 23:59h

EFE - La central nuclear de Ascó (Tarragona), y la localidad del mismo nombre.

El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) ha reclasificado el incidente de la fuga de partículas radiactivas ocurrida a finales de noviembre en la central nuclear de Ascó (Tarragona), elevando el nivel del mismo de 1 (anomalía) a 2 (incidente). La decisión del CSN se produce al considerar que los responsables de la central proporcionaron “información incompleta y deficiente al organismo regulador”, así como que llevaron a cabo “un inadecuado control del material radiactivo”.

Además, el organismo regulador está trabajando en la apertura de un expediente sancionador a los responsables de la instalación nuclear con el fin de “depurar responsabilidades”.

Tras recibir información detallada sobre el incidente, el CSN señala que “ya el pasado día 9 de abril –cuando el organismo regulador pidió información a los responsables de la central– el titular conocía que la información de actividad total vertida no era correcta y no lo comunicó al CSN, pese a haber sido requerido reiteradamente”.

El CSN asegura que el impacto radiológico que se deriva de los nuevos datos conocidos sobre el incidente “sigue siendo muy poco significativo para la población del entorno de la central”, y que “se encuentra, en términos de dosis, por debajo de los límites legales”.

Sin embargo, y “con el fin de verificar dicha valoración”, la empresa responsable de la central realizará mediciones de radiactividad “a todas las personas que han pasado por el emplazamiento desde el pasado 28 de noviembre”, esto es, a entre 700 y 800 personas. Un grupo de escolares de Girona visitó las instalaciones el 4 de abril. Hasta ayer se habían realizado análisis a 579 personas, “sin encontrar en ningún caso indicios de incorporación de material radiactivo”.

Vigilancia radiológica

De forma paralela, el organismo que preside Carmen Martínez Ten pondrá en marcha una campaña de vigilancia radiológica independiente, y seguirá investigando el suceso. La propia Martínez Ten comparecerá próximamente en el Congreso para dar cuenta de todos los detalles.

Por su parte, el titular de la central, la Asociación Nuclear Ascó-Vandellós II (ANAV), quiso dejar clara ayer la “baja significación radiológica” de las partículas localizadas en el exterior de la planta, contrastada por los datos obtenidos a través de sus sistemas de monitorización y muestreo y por la red de vigilancia ambiental, informa Efe.
La entidad apuntó que los datos obtenidos del análisis de las partículas localizadas y retiradas “confirman que la emisión es de baja significación y no afecta ni a la salud de las personas ni al medio ambiente”. Además, según ANAV, el 95% de las partículas dispersas se depositaron cerca del punto de emisión.

Greenpeace pide paralizar la central nuclear 

 Tras conocer la reclasificación del incidente, la organización ecologista Greenpeace pidió ayer la paralización cautelar de las centrales de Ascó y Vandellós, ya que, según el responsable de la campaña de energía de la organización, Carlos Bravo, “en los últimos tres años han registrado graves niveles de accidentes nucleares”.

Los ecologistas recuerdan que ya advirtieron de que el primer análisis del CSN sobre la fuga radiactiva del pasado mes de noviembre era “un documento simplista y falto de rigor en sus cálculos sobre la radiactividad liberada”, así como que “no aportaba explicaciones convincentes sobre la causa del escape al exterior”. Para Greenpeace, la reclasificación del suceso pone de relieve no sólo que el nivel de radiactividad fue mayor del estimado, sino que el titular “ocultó información”.