Lunes, 14 de Abril de 2008

Un gabinete que solivianta al fantasma del machismo

La mayoría femenina desata una riada de críticas en sectores derechistas

ÁNGEL MUNÁRRIZ ·14/04/2008 - 21:28h


El notable protagonismo adquirido por Soraya Sáenz de Santamaría, rebautizada mediáticamente como “Soraya”, para algunos de forma paternalista, avivó hace poco un debate que ha ido ganando peso hasta que ahora, con un nuevo Ejecutivo con más ministras que ministros por primera vez en España, una de ellas embarazada y al frente de Defensa, ha adquirido visos de convertirse en una cuestión candente. ¿Es machista decir “Maleni”, “Soraya” o “la niña” para hablar de determinadas políticas? ¿Lo es la denominación del Congreso de los Diputados? El chusco recibimiento mediático dispensado a algunas ministras (sobre todo a una andaluza de 31 años que gestiona, para más inri, la cartera de Igualdad) evidencia que hay material sobre el que discutir largo y tendido.

El nuevo contexto político, además de resucitar viejos fantasmas que parecían desterrados del panorama mediático, puede animar este tipo de reivindicaciones que ligan machismo y lenguaje, hasta ahora marginadas por la agenda política. Es una incógnita si la cartera de Igualdad se encargará de cuestiones como éstas.


Lo indudable es que su titular, Bibiana Aído, ha acreditado interés por estas reclamaciones lingüísticas del feminismo. Y, en ocasiones, las ha hecho propias en su versión más extrema, como al escribir en su blog con arrobas (@), uno de los tics del feminismo de corte más o menos radical.

“Jóvenas” y “miembras”

Precisamente en Andalucía, primera región que impuso las listas cremallera, pionera en la creación de un “comité de lenguaje no sexista” en su Parlamento, la ONG feminista líder en la lucha contra el “lenguaje machista” es la Plataforma Andaluza de Apoyo al Lobby Europeo de Mujeres, que tiene por vocación hacer tabula rasa con la forma que tenemos de llamar a las cosas y refundar el lenguaje sobre una concepción “igualitarista”. Y hay que empezar, dicen, por la cosa pública: por cómo hablan los políticos y por cómo se habla de ellos y, sobre todo, de ellas.

Rafaela Pastor, presidenta de la Plataforma, cree que el castellano es “un instrumento del sistema patriarcal”, proviene de un idioma “machista”, el latín, y debe ser reformado. Y no basta con la fórmula de decir “ciudadanos y ciudadanos”. Donde se nombre a los “jóvenes”, también habrá que referirse a las “jóvenas”; si en un “seminario” predominan las mujeres, pasará a ser un “feminario”. 

Estas tesis maximalistas, frecuente objeto de mofa en medios de todas las tendencias, son defendidas por la abogada Amparo Rubiales, que sostiene que hay un deje peyorativo en la forma común de hablar de las políticas. Una entrada del blog de la ministra Aído, criticada preventivamente por joven y tachada desde el sábado de “ministra cuota”, recoge un texto de Rubiales contra la clínica gaditana que obliga a usar faldas. Hay debate.

El recibimiento a Bibiana Aído

 "¿Les parece poco que una flamenquita llegue a ministra del Batallón de Modistillas de ZP?"
Antonio Burgos, columnista de ABC



 "Para abastecer su gabinete de tías, Zapatero ha buscado debajo de las piedras"
Juan Manuel de Prada, columnista de ABC

 

 

 "No sé qué habrá hecho Bibiana. Como no haya ganado algún torneo de peteneras".
Federico Jiménez Losantos.



 Nombrar a Aído parece "del Gran Hermano, no sé bien si orwelliano o televisivo".
Iñaki Ezkerra, columnista de La Razón





 

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