Lunes, 14 de Abril de 2008

Abdelaziz, león del desierto

Ibn Saud conquistó la península arábiga antes de crear en 1932 Arabia Saudí, donde aún gobiernan sus hijos

GUILLAUME FOURMONT ·14/04/2008 - 19:15h

El Masmak es una vieja fortaleza de adobe color ocre que resiste al tiempo y a la modernidad de Riad. Pocos son los saudíes que se acercan al abandonado casco antiguo de la capital de Arabia Saudí, donde se encuentra el Masmak y habitado en su mayoría por trabajadores extranjeros. Frente a la gran mezquita Imán Turki ibn Abdalá, puede que el Masmak hubiera desaparecido sin aquella placa que luce en la entrada: "Fue el 15 de enero de 1902 que el rey Abdelaziz ibn Saud, con la ayuda de 62 compañeros, conquistó Riad".

Abdelaziz ibn Abdelrahmán ibn Saud, más conocido en Occidente como Ibn Saud, aunque simplemente llamado Abdelaziz en su país, tardó 30 años más en apoderarse del resto de la Península Arábiga y dar su nombre a un reino: Arabia Saudí, primer exportador mundial de petróleo, que aún gobiernan sus hijos.

Un hombre determinado

La historia de Ibn Saud se confunde tanto con la de su país, que poco se sabe de su infancia. Descrito por los grandes aventureros del siglo XX -Gertrude Bell o Wilfred Thesiger- como un hombre alto, fuerte y determinado, Ibn Saud nació en 1880 en Riad, aunque huyó por la presión del Imperio Otomano al vecino Kuwait. Desde ese momento, su obsesión fue reconquistar la tierra perdida por su familia.

Tras reunir a unos cuantos compañeros, Ibn Saud se lanza a la conquista de la península en 1901, tierra cruel dominada por el desierto y un gran número de tribús nómadas. El joven Abdelaziz aprovecha la entonces debilidad del Imperio Otomano para presentarse como un "resistente árabe frente al opresor turco". Le llamaron el león.

Reconquista islámica

Ibn Saud desconocía la riqueza petrolera que escondía la arena de Arabia, y se apoyó en el islam para justificar su reconquista. El decano de la familia Al-Saud fundó su poder a finales del siglo XVIII gracias a una alianza con un predicador islámico, Mohamed ibn Abd Al-Wahab, que dará nombre a la doctrina suní conocida como wahabismo.

Las fuerzas de Ibn Saud son cada vez más fuertes y su estrategia es sencilla: propone a cada jeque de tribú reconocer su autoridad a cambio de paz. Gracias a los ikhwán, combatientes del islam, y el respaldo de Gran Bretaña, Ibn Saud conquista entre 1902, la toma del Masmak, y 1924, la casi totalidad de la península. Se atribuye varios títulos antes de proclamarse, el 18 de septiembre de 1932, "rey de Arabia Saudí". El reino, con el árabe como lengua oficial y el Corán como Constitución, nacía cinco días después.

El oro negro

El descubrimiento del petróleo en el Este del reino, en 1938, cambiará para siempre el futuro de la familia Al-Saud. Arabia Saudí posee el 25% de las reservas mundiales de bruto, lo que permitirá a Ibn Saud modernizar su país y asegurar el poder de su dinastía. Casado oficialmente con 17 mujeres, Ibn Saud hubiera tenido unos 100 hijos, 40 de los cuales legítimos. El actual rey Abdalá es uno de ellos.

Abdelaziz ibn Saud murió el 9 de noviembre de 1953, en su palacio de Taif, al sur del país. Tras la oración, su cadáver, envuelto en un sudario blanco, fue trasladado a Riad y enterrado a ras del suelo, en una parcela anónima. Sólo dos testigos de tierra marcan la tumba, tal y como prescribe el rito islámico wahabí.