Lunes, 14 de Abril de 2008

China ejecuta a 22 personas al día según Amnistía

Un informe presentado en Reino Unido y que se hará público esta noche reclama transparencia en la aplicación de la pena capital a Pekín y pide más responasbilidad a los organizadores de los Juegos

DANIEL DEL PINO ·14/04/2008 - 17:16h

Amnistía Internacional sigue denunciando la violación sistemática de los derechos humanos en China. Y esta vez no lo hace centrándose en la represión de Tíbet o el silencio al que se somete a los periodistas chinos. El motivo es la pena de muerte. Según los datos que ha presentado hoy la directora de la organización en Reino Unido, Kate Allen, China aplica una media de 22 ejecuciones al día.

Hace apenas quince días, durante la presentación de un informe sobre la situación de los derechos humanos en el país asiático a escasos meses de los Juegos Olímpicos, el representante de Amnistía en España, Esteban Beltrán, se mostraba esperanzado en que con la reforma de la ley en China hubiera descendido el número de muertos. No obstante, dejó entrever que el hecho de que cada vez tuvieran menos noticias de ejecuciones podría significar todo lo contrario. Así parece ser.

Actualmente, China aplica la pena de muerte por 68 tipos de delitos diferentes. Para Allen, "es el primer país en términos de penas capitales. China obtiene la 'medalla de oro' en ejecuciones. Según estimaciones fiables, ejecuta en secreto a una media de 22 detenidos al día, lo que supone 374 personas durante los Juegos Olímpicos", entre el 8 y el 24 de agosto.

Por ello Amnistía pidió hoy que "todos aquellos que están implicados en los JO (...) deberían presionar a China para que revele todo el uso que hace de la pena capital, reduzca el número de crímenes pasibles de la pena de muerte y se dirija hacia su abolición".

Como es de suponer, China no publica listas oficiales (que en el fondo también es lo que pide Amnistía), pero los informes que baraja la organización indican que al menos 470 personas murieron ejecutados el pasado año.

Juegos Olímpicos y libertad

Nadie sabe si la comunidad internacional se habría movilizado de esta manera para denunciar el férreo control del Gobierno chino si no hubiera unos Juegos Olímpicos este mismo año. Las manifestaciones contra la antorcha que alcanzaron su auge en Londres y París (donde tuvo que finalizarse el recorrido de la llama en autobús) pueden sonar vacías al defender la causa del Tíbet, pero quizá éste es el mejor momento para aprovechar la coyuntura y obligar a Pekín desde las instituciones internacionales a hacer del respeto a los derechos humanos una bandera tan colorida como la de los Juegos.

El pasado jueves, el Parlamento Europeo se expresó en esta línea, exigiendo en el pleno celebrado en Bruselas el cese inmediato de las violaciones de derechos y la apertura de un diálogo con el Dalai Lama para frenar la escalada de violencia en Tíbet. Los Juegos deberían servir para algo más que para hacer negocio entre países.

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