Lunes, 14 de Abril de 2008

"Ya no es un problema de expansión. Hay que mejorar la calidad"

R. BOCANEGRA ·14/04/2008 - 16:27h

¿Camina la normativa en la dirección correcta?
Favorece la consolidación del modelo de la ciudad con tradición mediterránea: compacta, funcional y económicamente diversificada. Lo hace para evitar los depredadores procesos de expansión indiscriminada que despilfarran los recursos naturales no renovables porque solamente así será posible construir una ciudad que genere proximidad, identidad cultural, cohesión social y, por lo tanto, con mejor calidad de vida. Una ciudad sostenible.

¿Se evitarían proyectos como el macrocasino de Los Monegros (Aragón)?
Lo que en grande se pretende hacer en Monegros, se ha hecho y se pretende hacer, en otra escala en Andalucía con resultados de dudoso éxito. La actividad turística incentivada por Franco debe cambiar radicalmente de dirección. Ya no es un problema de expansión. Ahora se trata de mejorar la calidad.

¿Por qué se le dice ciudad mediterránea?
Hace setenta años se inició la construcción de la ciudad de los polígonos y hace cuatro décadas se comenzó a cuestionarla y al mismo tiempo a recuperar el valor del centro histórico. Se trataba de la ciudad mediterránea, apta para el peatón. A partir de los años noventa, emergió en EEUU la ciudad desparramada con espacio público anémico que hace imposible los equipamientos de proximidad y los sistemas públicos de movilidad. La vivienda dejó de ser un bien básico y adquirió la condición de bien financiero.


¿Cómo se podían haber evitado los excesos?

Como siempre, con un gobierno que respete los artículos 45, 46 y 47 de la Constitución y que se tome en serio los principios de verdad, transparencia y participación para que la discrepancia deje de ser satanizada. Se habría podido impedir con un urbanismo culto.

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