Domingo, 13 de Abril de 2008

Apagar el fuego en invierno

La receta de los expertos para combatir los incendios estivales incide en invertir en prevención buena parte de los recursos millonarios que se destinan, sin éxito, a extinción

MARÍA GARCÍA DE LA FUENTE ·13/04/2008 - 22:30h

El 7 de agosto de 2005, un incendio quemó el monte de Casavieja (Ávila), tras la peor sequía de los últimos 60 años. AFP

Los incendios de verano se apagan en invierno. Una frase acuñada durante años que, con matices, sigue siendo cierta, ya que pone el punto en la llaga: la prevención. Los fuegos no se producen si alguien no enciende la llama y ése es el primer paso de la prevención: combatir a los pirómanos, los fuegos intencionados y las quemas descontroladas de pastos, según explican los ingenieros de Montes y otros expertos. "Hay que tener el buen gusto de no hacer fuego en el monte", resume el director general del Medio Natural de la Consejería de Medio Ambiente del Gobierno de La Rioja, Miguel Urbiola. La receta para evitar los incendios provocados pasa por invertir en educación, en vigilancia de montes y en personal que ayude a los ganaderos a quemar los rastrojos con control. 

El secretario general del Colegio Oficial de Ingenieros Forestales, Raúl de la Calle, apunta que es necesaria más educación ambiental y una prevención integral con los ganaderos. "Hay que llegar a acuerdos con los ganaderos para que la Administración ayude a quemar los matorrales para obtener pastos de forma contralada y se evite que se expanda", reclama. El director general para la Biodiversidad, José Luis Herranz, señala que hay 14 cuadrillas trabajando con los agricultores y ganaderos en el norte y centro peninsular.

Medio Ambiente dedicará este año 31 millones de euros a prevención y vigilancia, por 61 millones a extinción 

Además de por las quemas incontroladas de pastos, los fuegos se pueden originar en barbacoas, como el de Riba de Saelices (Guadalajara) de julio de 2005. "En muchos casos han sido los propios ayuntamientos las que las han colocado y es un error, porque al campo hay que ir con la lata de sardinas", afirma el consejero de la Junta de Decanos del Colegio de Ingenieros de Montes, Gabriel Leblic. Para impedir el fuego en el monte es imprescindible, a juicio de Leblic, "una vigilancia disuasoria en zonas de riesgo". Lamenta que es "una tarea casi en desaparición", porque la guardería forestal es insuficiente, y apunta que en Galicia, por ejemplo, sólo hay cuatro agentes forestales para toda la comunidad.

Extinción versus prevención
Los expertos opinan que ha llegado el momento de dejar de aumentar los recursos destinados a extinción e invertir más en prevención. "Hay tantos medios de extinción que invertir más no supone mayor eficacia en reducir el número de incendios, pero sí queda mucho por hacer en prevención", indica De la Calle. 

Leblic dice que es "una barbaridad" la cifra de helicópteros disponibles y "los millones que se dedican a extinción, sin que se haya conseguido un descenso proporcional". El decano del Colegio de Ingenieros de Montes de Valencia, Eduardo Rojas, coincide: "Se dedica tanto a extinción, las tres cuartas partes, que está descompensado respecto a prevención".

Para la campaña de este verano, el Ministerio de Medio Ambiente ha presupuestado 30,9 millones de euros en actuaciones de prevención, vigilancia y sensibilización (un 83% más que en 2004) y otros 61,3 millones a medios de extinción, un 60% más que en el último año del Gobierno del PP. Una parte de la prevención son trabajos de silvicultura.

Los expertos reclaman que desaparezca la temporalidad de los contratos del personal de extinción

En ellos lo primero es conocer el terreno y la vegetación de la zona porque cada monte requiere un tratamiento. En unos son necesarias las podas, apertura de cortafuegos, clareos y caminos de acceso; en otros, sensibilizar a la población. Rojas lamenta que cada año se hagan actuaciones de propaganda y que no haya coordinación entre los departamentos de medio ambiente y agricultura de las CCAA. Lo necesario, a su juicio, es que se dé continuidad a las actuaciones, que los montes se cuiden como los viñedos.

Rojas indica que no son necesarias las repoblaciones, porque los montes están en expansión, pero sí la extracción de biomasa (leña), un aprovechamiento que se hace en los países del norte de Europa.

Saber extinguir los incendios depende en parte del tipo de especies y la orografía del terreno. En los bosques pluriespecíficos (con más de una especie) la propagación de las llamas es menor y en los pinares, las piñas pueden ayudar a la propagación de las llamas, al explosionar y diseminar sus semillas como lanzallamas.

Por otra parte, los ingenieros piden que desaparezca la temporalidad de los contratos del personal de extinción para que haya una especialización y que, durante el invierno, las cuadrillas puedan dedicarse a prevención y educación. Herranz, del MMA, apunta que antes de 2011 habrá profesionales todo el año.

"En España hay 17 maneras de hacer frente a los incendios, e incluso en áreas compartidas, como el caso de Madrid y Segovia, cada comunidad tiene su propio sistema", se queja Leblic. Los especialistas reclaman más coordinación y cohesión territorial.