Domingo, 13 de Abril de 2008

Ségolène Royal encuentra un rival de su altura

El alcalde de París es el político más popular de Francia y su gran rival para liderar a los socialistas

ANDRÉS PÉREZ ·13/04/2008 - 12:54h


Afianzado por su victoria aplastante en las elecciones locales de marzo, el Partido Socialista francés arranca ahora los preparativos de su congreso de otoño próximo con un épico combate de jefes de los que hicieron su gloria, pero también su deshonra. El alcalde de París, Bertrand Delanoë, y la presidenta de la región Poitou-Charentes, Ségolène Royal, pugnan por el liderazgo del PS y por la candidatura a las presidenciales de 2012.

La vida política francesa está desde hace medio siglo marcada por el tempo de las elecciones presidenciales, y la victoria de Nicolas Sarkozy en mayo de 2007 no ha cambiado las reglas de juego. La mejor prueba de ello la dio el propio Sarkozy, hablando con sus colaboradores la semana pasada para comentar la nueva ofensiva de Ségolène Royal, su ex rival y perdedora de 2007.

Sarko, que tiene la popularidad bajo mínimos y ahora escruta cualquier señal microscópica de los sondeos, soltó uno de sus análisis a lo Maquiavelo acerca del salto al ruedo de la dirigente socialista para intentar conseguir el puesto de primer secretario del PS: "Es una buena noticia. Ségolène Royal es el adversario que podemos desear. Sin duda habéis visto que, desde que reanudó su ofensiva, yo vuelvo a subir en los sondeos. Hasta la gente que me odia me agradece que yo me encargara de apartarla del Elíseo".

Es falso que Sarko "vuelva a subir". Pero es cierto que Royal tiene un problema. Un problema grave. En 2007, se hizo con la candidatura presidencial volviendo la espalda al PS, organizando un club exterior al partido y denigrando a los llamados elefantes (pesos pesados históricos socialistas). Su ascenso fue posible por la presencia de su entonces compañero, François Hollande, al frente del partido. Ahora, ni Hollande es ya su compañero sentimental ni Hollande el flemático seguirá como primer secretario.

Un cuestionario

Royal necesita urgentemente tomar el control de los preparativos del Congreso y echar el guante al sillón de primer secretario en la histórica sede de rue de Solférino. Para lograrlo, la ex apóstol del club Désirs d'Avenir ha descubierto un nuevo y súbito interés por los 160.000 militantes socialistas. A siete meses del congreso, les ha propuesto que respondan a un cuestionario.

La reconquista, vía partido, podría haber sido coser y cantar. Pero la popularidad de Royal no recupera los niveles de la primavera de 2007, los comentarios de Sarko no ayudan, su imagen de perdedora ahí está y, para colmo, ha surgido una figura capaz de encarnar liderazgo y futuro desde el interior del partido y entroncando con la herencia de Lionel Jospin.El alcalde de París, Bertrand Delanoë, reelegido de calle en su sillón de alcalde por los parisinos hace un mes, salió fotografiado en el último sondeo político del instituto IPSOS, publicado el jueves pasado, como la personalidad política más popular de Francia.

Un 70% de los franceses, de derecha o de izquierda, expresaron su confianza en el dirigente socialista, lo que lo coloca muy por delante de Royal -por no hablar ya de Sarkozy- y le ofrece una confortable base para iniciar la carrera hacia la dirección del PS y la candidatura a la presidencia.

En el combate de ideas, Delanoë, sin ser un peligroso agitador, ha sabido colocarse en sintonía con el electorado tradicional del PS. Por ejemplo, se ha declarado abiertamente opuesto a las alianzas con el centro, auténtico casus belli de la izquierda en este país. Ségolène, por el contrario, es partidaria de esa alianza y de una política centrista, que a veces se parece incluso a la política de Sarkozy en materia de seguridad policial.

Protagonismo

Delanoë, que declaró su homosexualidad de manera discreta, elegante y sin aspavientos en un cadena de televisión local hace diez años, tiene ahora muchas bazas en la mano. Desde el sillón de alcalde, que también fuera de Jacques Chirac, puede tener protagonismo en asuntos importantes como el del Tíbet y los Juegos de Pekín. También será clave en un mega-expediente del Elíseo, que es la prevista remodelación administrativa de la región de París.

Queda al alcalde resolver la ecuación imposible del PS francés. El partido sigue unido por su carácter de maquinaria electoral perfecta, pero sus cuadros están más divididos que nunca en todos los temas importantes del siglo XXI en Francia.Jubilaciones, protección social, Constitución europea, políticas Norte-Sur y perímetro del sector público : en todos esos temas cruciales, uno puede encontrar hoy, en el interior del PS, a gente que defiende posiciones diametralmente opuestas. Desde diputados que susurran: "Entre nosotros, ojalá Nicolas Sarkozy triunfe en su reforma". Hasta diputados que claman: "Frente a la agresión de Sarkozy, tenemos que volver a asumir la defensa de los sectores más organizados de la clase obrera".

Una auténtica jaula de grillos.