Sábado, 12 de Abril de 2008

"Robert Mugabe está acabado"

Richard Cornwell es investigador del Instituto de Estudios de Seguridad de Pretoria. El analista cree que el presidente de Zimbabue subestimó el hartazgo de la población y su capacidad para manipular las elecciones

ISABEL COELLO ·12/04/2008 - 20:42h

Richard Cornwell, el pasado martes en Madrid. I.C.

Las elecciones del 29 de marzo en Zimbabue han puesto a su presidente, Robert Mugabe, ante la mayor crisis que ha vivido en 28 años de régimen. El opositor Movimiento por el Cambio Democrático (MDC) de Morgan Tsvangirai, ganador de las legislativas, espera que la Justicia, que debe pronunciarse mañana, obligue a la Comisión Electoral a difundir los resultados de las presidenciales, que MDC asegura haber ganado. El analista Richard Cornwell cree que estamos ante "el principio del fin" de Mugabe.

¿Por qué esta vez no funcionó el fraude electoral?

Por primera vez se han celebrado elecciones presidenciales, parlamentarias y municipales al mismo tiempo. Eso es clave. Porque si sólo tienes unas elecciones es bastante fácil tergiversar los resultados. Además, antes los votos eran recogidos en los colegios pero contados de forma centralizada. Eso ha cambiado. El recuento se ha hecho en cada colegio.

Fue Mugabe quien aprobó esas reformas electorales que se han vuelto contra él. ¿Cree que se creyó capaz de robar las tres elecciones simultáneas?

Cuando un hombre como él se convierte en todopoderoso y está rodeado de psicofans, empieza a creerse su propia propaganda. Le hablan como a un rey. Nadie en su sano juicio se atrevería a decirle "mira jefe, se acabó el show, nadie te quiere más, ¿por qué no te vas?".

Creo sinceramente que pensó que era capaz de lograrlo. Otra cuestión es si hubo gente en el sistema que no hizo lo suficiente para que la manipulación funcionara. Que manipuló algo, pero no lo suficiente. Porque no pueden decir públicamente que están hartos.

Eso nos lleva a otra gran diferencia en esta elección. Mugabe no tenía el apoyo total de su partido.

Sí. Mugabe pensó que la rebelión de Simba Makoni [ex ministro de Finanzas que rompió con Mugabe y se presentó a la presidencia como independiente] la formaban una panda de locos. Fue un shock para él ver que algunos pesos pesados del partido la apoyaban. Pero hubo suficiente gente en el partido que se dio cuenta de que esto no podía seguir así, de que la carrera hacia la destrucción de Mugabe les iba a costar todo. Cuando la inflación es del 200.000%, no hay salida.

¿Le sorprendieron los resultados?

Sí . No esperaba el giro que han dado las cosas. Incluso en los bastiones de Mugabe, la gente ha dicho basta. Pueden ver las mentiras que les han contado, lo que ha pasado con la invasión de las tierras.

¿Por qué falló la reforma agraria?

Porque nunca fue hecha con un objetivo económico. Servía a un objetivo político. Mugabe necesitaba que la redistribución de la tierra fuera una confrontación, que fuera polémica, para que sirviera a su objetivo de destruir económicamente a la gente que había comenzado a financiar la primera oposición real que tenía Zimbabue, el Movimiento por el Cambio Democrático de Morgan Tsvangirai.

Tenía que dejar claro que si querías ganar dinero y no estabas de su lado, la llevabas clara. Era esencial que la lealtad a Mugabe fuera vista como la única posibilidad de hacer dinero.

La retórica anticolonialista le ha funcionado mucho tiempo.

Algunos todavía creen en ella, pero la mayoría no.

¿En qué tenía razón Mugabe?

Es cierto que la oposición recibe financiación del extranjero. Pero ése es otro problema de la política en África. ¿Cómo financiar a los partidos de oposición cuando el Estado lo es todo y la confusión entre el partido en el poder y el Estado es total?

¿Es Tsvangirai una alternativa?

Va a serlo. Será interesante ver cómo el MDC mantiene su coherencia en ausencia de un Mugabe. Porque son un rebaño muy diverso. Su programa es un batiburrillo. Entre quienes lo han elaborado, algunos son críticos con Mugabe porque creen que no es socialista, están a la izquierda de Mugabe. Y otros son virtualmente neoliberales en sus ideas económicas. Pero han hecho un programa de recuperación. Creen que la economía podría recuperarse en dos o tres años. Porque el know how está ahí.

¿Por qué criticar a Mugabe es tan difícil para los líderes africanos?

Porque son presidentes que gobiernan sus países en nombre de las multinacionales extranjeras e intereses externos. Están en una mala posición y, para evitar que les pongan el cartel, no pueden criticar a Mugabe cuando éste ataca a Occidente. El caso de [el presidente surafricano Thabo] Mbeki es interesante. Su partido, el Congreso Nacional Africano, llegó al poder en 1994 como una organización radical de liberación. Abandonó su radicalismo económico del día a la noche y su programa de distribución de la tierra. Adoptó un programa liberal y en línea con el Banco Mundial. ¿Qué le quedaba para mantener su reputación radical? Panafricanismo. Era lo único. Y es una carta barata.

¿Disminuirá el apoyo tácito de África a Mugabe?

Lo hará. Si éste empieza a perseguir a la gente puede que sea la llamada de atención para que se digan: esto no puede seguir así. Ese apoyo también tiene mucho que ver con el problema de lo que llamaría la virtud inmanente o inherente de los movimientos de liberación: Angola, Mozambique, Suráfrica. Si tienes un movimiento de liberación que toma el poder, ¿qué puede venir después legítimamente que no cuestione la legitimidad de la revolución? Es una de las cosas que une a estos tipos. Todos lucharon guerras de liberación. Si empiezas a cuestionar el derecho a gobernar que tienen en virtud de ese logro es como cuestionar la revolución.

¿Cuál es su respuesta a esa pregunta? ¿Qué puede venir en Zimbabue que no cuestione la legitimidad de la revolución?

Debe ser un régimen tecnocrático, que tenga dinero para hacer cosas. Veo posible una alianza política amplia entre el MDC, Makoni y el ala reformista del partido gubernamental ZANU-PF.

¿Puede Mugabe comprar al MDC?

Ya no tiene nada con lo que negociar. Su pastel es mínimo. La política de clientelismo sólo funciona si hay algo que puedas ofrecer. Si eso acaba, te quedas solo con tu miedo.

¿Tratará de manipular una segunda vuelta si se celebra?

Seguro.

¿Podría ocurrir como en Kenia?

El contexto es completamente diferente. No va a pasar. Lo que Mugabe espera es que Tsvangirai cometa un error. Empujarle lo suficiente para que haga una declaración como "Yo soy el verdadero presidente". Eso basta para arrestarle por traición. Y ya no hay segunda vuelta. Tsvangirai tiene que jugar sus cartas con muchísimo cuidado.

¿Cómo describiría a Mugabe?

Como un hombre guiado por odios más que por amor por el prójimo. No es casual que uno de sus amigos, al que admiraba, fuera [el dictador rumano, Nicolae] Ceaucescu. El único hombre que puedo comparar con Mugabe en cuanto a su ambición y su falta de piedad es [el que fuera presidente de Suráfrica durante el apartheid] P. W. Botha.

¿Cree que estamos ante el principio del fin de Mugabe?

Sí, creo que se irá en 2008. De un modo u otro está acabado. Lo ocurrido ha mostrado que es políticamente mortal. ¿Cómo podría ahora empezar a torturar a la oposición, como en los buenos tiempos, justo después de perder el voto? ¿Podría pasar desapercibido? Siempre he pensado que si Mugabe se va será no por un golpe militar con tiros, sino por un golpe en palacio, porque su gente de dentro dirá: ya basta, el tipo es un lastre.