Viernes, 11 de Abril de 2008

Cristina Grande da el salto hacia el gran público con su primera novela

EFE ·11/04/2008 - 15:23h

EFE - La escritora Cristina Grande, durante la entrevista que mantuvo con Efe en la que habla de su primera novela, "Naturaleza infiel", en la que los lectores hallarán "una parte de nuestra vida en una España que hemos sufrido y superado", señaló.

Considerada una escritora de culto por sus relatos y sus artículos de prensa, Cristina Grande se dispone a dar el salto al gran público con su primera novela, "Naturaleza infiel", en la que los lectores hallarán "una parte de nuestra vida en una España que hemos sufrido y superado".

La novela cuenta las primeras décadas de la vida de Renata, narradora de una historia que protagoniza junto a su hermana melliza, María, y su madre, tres mujeres que acabarán trasladándose de su pueblo a Zaragoza tras las muertes de su abuelo y su padre, y de la marcha del único hermano a Madrid.

Escrita en capítulos rápidos, con frases cortas y un estilo sintético, "Naturaleza infiel" (RBA) "tiene algo de arqueología", porque está compuesta por pequeñas historias que encajan como los pedazos de una vasija reconstruida, explica Cristina Grande (Lanaja, Huesca, 1962), en una entrevista con EFE.

La autora refleja la evolución experimentada por España desde el final del franquismo hasta nuestros días a través de las vidas de Renata y María, nacidas en el "baby boom" de los años sesenta, y de su madre, una mujer "demasiado moderna" para el pueblo al que se trasladó tras su boda.

La historia cuenta con otros personajes femeninos, como la abuela y la empleada de hogar, pero "Naturaleza infiel" no es una historia de mujeres -advierte su autora-, ya que los hombres (el padre, el abuelo, el ex novio de Renata), pese a su ausencia, actúan como "contrapeso y mar de fondo", por lo que "son tan importantes o más" que las protagonistas.

El lector encontrará en los personajes de "Naturaleza infiel" a "alguien que conoce" y entrará en "un mundo familiar, no porque se refiera a una familia, sino porque le resulte cercano", explica la escritora.

No se trata de una novela autobiográfica, a pesar de que Cristina Grande pertenece a la misma generación que la protagonista, con quien, sin embargo, asegura no compartir la desesperanza que envuelve al personaje y que provoca la infidelidad a la que se refiere el título del libro.

"Yo sólo creía en el café por las mañanas y el amor por las noches", proclama Renata en una de sus frases lapidarias de la novela, en la que en otro momento vuelve a dejar constancia de su escepticismo vital afirmando: "El esfuerzo sigue pareciéndome un timo".

Renata buscará en las relaciones sentimentales y el sexo una forma de llenar su vacío existencial, mientras que su hermana emprenderá un camino de autodestrucción a través de las drogas.

La novela tiene el 23 de febrero como fecha tótem en la que ocurren grandes acontecimientos en la vida de Renata, como su primera experiencia sexual, que coincidió con el intento de golpe de Estado de 1981.

"El 23-F tomamos conciencia de que formábamos parte de una sociedad que podía estar en peligro. Recuerdo que aquella noche me hice mayor", afirma Cristina Grande, autora de dos libros de relatos, "La novia parapente" y "Dirección noche", y que desde hace seis años escribe en El Heraldo de Aragón columnas de opinión, una selección de las cuales se publicarán en el diario bonaerense Clarín.

La llegada a los hogares de los televisores -primero en blanco y negro; luego, en color-, los abortos en Londres y la irrupción del sida van surgiendo durante las 142 páginas de "Naturaleza infiel" como testimonio de las últimas décadas de España.

Un periodo en el que, según la escritora aragonesa, "quienes más han cambiado han sido nuestros padres, a los que habría que hacer un monumento, porque venían del franquismo y, cuando llegó la democracia, quisieron ser modernos y que sus hijos fuésemos libres".

Cristina Grande recuerda que algunos de aquellos primeros jóvenes educados en democracia quedaron en el camino a causa de las drogas, el sida y los accidentes de tráfico, pero defiende que aquella experiencia "al final no ha salido tan mal".

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